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Udo Kier, figura imprescindible del cine europeo, murió este domingo a los 81 años.
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Muere Udo Kier a los 81 años: adiós al legendario actor alemán de más de 250 películas

Udo Kier, figura imprescindible del cine europeo, murió este domingo a los 81 años.

Foto de perfil de José Alfredo Ramos López
Autor: José Alfredo Ramos López
24 de noviembre de 2025 a las 10:21 · 529 Vistas · 2 min de lectura

Ciudad de México.- El actor alemán Udo Kier, figura imprescindible del cine europeo y rostro inconfundible en más de 250 producciones a lo largo de seis décadas, murió este domingo a los 81 años en un hospital de Palm Springs, California. Hasta el momento, no se ha dado a conocer la causa de la muerte.

Kier deja un legado cinematográfico vasto y singular, marcado por papeles extremos, colaboraciones con directores de culto y una versatilidad que lo convirtió en uno de los intérpretes más prolíficos de su generación.

Un origen casi mítico

Nacido en Colonia, Alemania, en 1944, Kier vino al mundo en un hospital que fue bombardeado por fuerzas aliadas instantes después de su nacimiento. Según se ha relatado en numerosas entrevistas, él y su madre fueron rescatados de entre los escombros, un inicio casi cinematográfico para una vida que estaría íntimamente ligada a la ficción.

A los 18 años se mudó a Londres, donde fue descubierto. Su ascenso fue rápido: su papel revelación llegó con la película de terror La marca del diablo (1970), dando inicio a una larga relación con el género.

Terror, arte y la era Warhol

En los años siguientes, Kier consolidó su fama con interpretaciones icónicas: encarnó al Barón von Frankenstein en Flesh for Frankenstein (1973) y al conde Drácula en Blood for Dracula (1974), ambas dirigidas por Paul Morrissey y producidas por Andy Warhol. Estas cintas, hoy consideradas de culto, cimentaron su reputación como un actor capaz de abrazar lo grotesco, lo estilizado y lo experimental.

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Fassbinder, Von Trier y los grandes autores

Kier mantuvo una estrecha amistad con Rainer Werner Fassbinder desde su adolescencia, y trabajó con él en proyectos fundamentales como The Stationmaster’s Wife, Lola, The Third Generation, Lili Marleen y la influyente miniserie Berlin Alexanderplatz.

Otra alianza decisiva fue con Lars von Trier, con quien colaboró durante décadas en títulos como Epidemic, Europa, The Kingdom, Breaking the Waves, Dancer in the Dark, Dogville, Melancholia y Nymphomaniac: Vol. II. Su presencia, aunque a menudo en papeles secundarios, se volvió parte del sello atmosférico del director danés.

Entre sus obras más recordadas también figuran Suspiria, Story of O y The Fifth Commandment.

Hollywood, cultura pop y su influencia inesperada

Su llegada al cine estadounidense ocurrió en 1991, cuando Gus Van Sant lo eligió para My Own Private Idaho, donde interpretó al enigmático Hans. El personaje fascinó tanto a Madonna que lo escogió como su “esposo” para su libro Sex (1992) y lo invitó a aparecer en los videoclips de Erotica y Deeper and Deeper. También participó en videos musicales de Goo Goo Dolls, Supertramp, Korn y Eve.

En Hollywood acumuló créditos en producciones como Johnny Mnemonic, Armageddon, End of Days, Blade y Downsizing.

Una carrera que nunca se detuvo

Su última aparición cinematográfica fue en El agente secreto, el thriller político neo noir de Kleber Mendonça Filho, uno de los títulos destacados en Cannes este año. Allí interpretó a un judío sobreviviente del Holocausto, en una de sus actuaciones más sobrias y emotivas.

Una vida entera dedicada al cine

Fiel a su humor seco y a su claridad respecto a su propia obra, Kier solía decir:

“100 películas son malas, 50 películas se pueden ver con una copa de vino y 50 películas son buenas”.

Hoy el cine despide a uno de sus rostros más peculiares, camaleónicos y queridos, un actor que dejó huella en cada rincón donde apareció, desde el terror europeo hasta el arte contemporáneo, pasando por el Hollywood más mainstream y la cultura pop. Su legado, tan diverso como inconfundible, queda intacto.

DMC

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