Por: Milenio
Roma, Italia; 29 de septiembre.- La muerte de Danilo Riahi, un joven tunecino de 17 años que atentó contra su vida en una cárcel de Treviso el pasado 13 de agosto, ha expuesto la situación “explosiva” y crítica que atraviesa el sistema penitenciario italiano bajo el gobierno de ultraderecha de la primera ministra Giorgia Meloni.
Organizaciones no gubernamentales denuncian que las medidas represivas han llevado a un hacinamiento récord, protestas y un aumento de los suicidios, especialmente entre menores extranjeros no acompañados.
Danilo, quien había ingresado irregularmente al país y debía recibir protección especial como menor extranjero no acompañado, terminó encarcelado tras ser arrestado por robo.
Activistas del Colectivo Rutas Balcánicas y Antigone cuestionan la versión oficial, señalando que el joven debió haber sido hospitalizado y denuncian que los agentes que lo detuvieron le aplicaron una descarga eléctrica y no impidieron su suicidio en la celda.
Penales para Menores en Crisis “Nunca Vista”
Susanna Marietti, coordinadora nacional de la asociación Antigone, que supervisa las cárceles italianas, alertó que la situación en los penales para menores de edad es la más crítica en más de tres décadas.
“Esta es la primera vez en la historia de Italia que se registra un hacinamiento en el sistema penal para menores,” declaró Marietti a MILENIO, añadiendo que los adolescentes de 16 o 17 años son tratados con una dureza antes reservada a los adultos, encerrados en celdas superpobladas y a menudo sedados con psicofármacos.
El caso de Danilo elevó a 54 el número de personas suicidadas en cárceles italianas en lo que va de 2025. Marietti subraya una preocupante laguna: Danilo no figurará en las estadísticas oficiales de suicidios carcelarios porque murió en el hospital, “como si no hubiese existido”.
Sobrecriminalización y “Escuela del Crimen”
El informe Senza respiro de Antigone revela que, al 30 de abril de 2025, había 62,445 personas encarceladas en Italia, superando en un 133% la capacidad real. Los extranjeros constituyen más del 30% de la población carcelaria, una sobrerrepresentación que, según la directora de Ristretti Orizzonti, Ornella Favero, se debe a que son “mucho más frágiles” y caen en la “detención social” dirigida a los pobres e inmigrantes irregulares.
Favero criticó el aumento de menores en prisión, advirtiendo que la cárcel se convierte en una “escuela del crimen”.
Desde el inicio de su mandato en 2022, el gobierno de Meloni ha impulsado medidas que crean nuevos delitos (como el de fiestas rave) y endurecen penas (como el decreto Caivano contra la delincuencia juvenil) para problemas que, según Marietti, son de “evidente naturaleza social” y deberían abordarse con medidas sociales, no penales.
La coordinadora concluyó que, frente al hacinamiento, la única solución viable es “recurrir menos al encarcelamiento”.
OZA