
Por: Grupo Zócalo
CDMX, México; 25 de julio.- Este 24 de mayo se estrena ‘¿Quién lo mató?’, la bioserie de Paco Stanley, el icónico conductor de televisión que fuera asesinado hace 25 años y varios episodios polémicos del famoso conductor han “revivido” y sacudido el misterioso tema. Tal es el caso de el famoso saludo que el conductor realizó al capo del Cártel de Sinaloa, “El Mayo” Zambada.
El saludo tuvo lugar durante la emisión del programa “Pacatelas”, cuando Stanley, conocido por su carisma y sentido del humor, sorprendió a la audiencia al mencionar a “El Mayo” Zambada. En un tono aparentemente jovial y desenfadado, Stanley hizo referencia al capo, generando una mezcla de asombro y desconcierto entre el público y sus colegas en el set.
El contexto y las implicaciones de este saludo han sido objeto de especulación desde entonces. Algunos analistas sugieren que Stanley, conocido por su cercanía con diversas figuras de la farándula y la política, pudo haber utilizado el saludo como una táctica para enviar un mensaje de respeto o incluso para protegerse en un ambiente donde el crimen organizado tenía (y sigue teniendo) una influencia significativa. Otros creen que pudo haber sido un gesto inocente, malinterpretado por la audiencia y los medios.
Independientemente de las intenciones detrás del saludo, el evento subraya la compleja relación entre los medios de comunicación y el crimen organizado en México. La presencia de figuras del narcotráfico en la cultura popular y su interacción con personalidades públicas reflejan una realidad en la que las fronteras entre el entretenimiento y el crimen a menudo se desdibujan.
Años después de este incidente, Paco Stanley fue asesinado en un crimen que aún hoy genera controversia y múltiples teorías. Su muerte marcó un punto de inflexión en la televisión mexicana y en la percepción pública sobre la seguridad y la influencia del crimen organizado en el país.
El saludo en vivo a “El Mayo” Zambada sigue siendo un recordatorio incómodo de un periodo turbulento en la historia de México, donde la intersección entre la fama, el poder y el crimen organizado era visible, incluso en la televisión nacional. Este episodio, aunque breve, permanece como una incógnita sobre las verdaderas dinámicas y relaciones que operan tras bambalinas en la industria del entretenimiento y más allá.