Lejos de una postal idÃlica, Cuatro Ciénegas, en el centro de Coahuila, está en manos de compañÃas privadas que depredan el medio ambiente
Coahuila. - El rÃo Mezquites es un hilo azul Âdesordenado sobre el desierto. Desde el cielo luce como los intestinos de una tierra encharcada o como un sistema de venas a punto del colapso. De su cauce se desprenden canales que forman pequeñas pozas de agua salada que favorecen la biodiversidad dentro del valle.
“Cuatro Ciénegas es uno de los centros endémicos más importantes a escala mundial, por ser un humedal dentro del desierto, con especies únicas desde hace millones de años. Hay endemismos en cactáceas, peces, aves y reptiles, pero el mayor número se encuentra en las bacterias, que son los organismos menos estudiados. De las bacterias, que guardan información del valle, se conoce muy pocoâ€, explica el director de Protección de la Fauna Mexicana A.C., Sergio Marines.
En la carretera Cuatro Ciénegas-San Pedro de las Colonias, un anuncio irrumpe en el paisaje: “RÃo by Grupo H 1800â€, se lee en letras blancas, acompañadas de un discreto emblema de una semilla que germina.
Una fotografÃa promete un oasis y una palapa en medio de un desierto exótico colmado de maravillas. Por menos de mil pesos el visitante puede navegar en un kayak sobre estromatolitos o nadar con tortugas de concha blanda (apalone spinifera ssp. Emoryi), especie endémica que llega a vivir hasta 50 años en un entorno silvestre.
Marines, quien hace algunas décadas realizó un inventario de la biodiversidad del valle, expone: “El rÃo Mezquites tiene una tradición turÃstica muy local. El hecho de que metamos mucha gente afecta, sobre todo porque el rÃo tiene poblaciones grandes de estromatolitos, que son arrecifes formados por bacterias y que tardan millones de años en generarse. En sus aguas sobrevive uno de los ejemplares más grandes y mejor conservados; el turismo masivo puede llegar a afectarlosâ€.
Camino al rÃo, un tronco partido yace inmóvil en el desierto. En las veredas se aprecian huecos y lÃneas en la arena como si un gigante hubiese transitado por esa ribera azulada. Junto al rÃo Mezquites, Grupo Hotelero 1800 ha dispuesto más de 20 palapas y mesas desde donde se pueden contemplar los estromatolitos, estructuras microbianas, “herramientas†que permiten conocer la historia de la Tierra desde sus orÃgenes, cerebros submarinos que a simple vista se deforman por el efecto del oleaje en el rÃo.
“ Hay un gran crecimiento tanto económico como poblacional en el valle y sus inmediaciones, lo cual ha llevado a un mayor uso del agua y, por lo tanto, a que disminuya el nivel de los mantos freáticos, causando el desecamiento de grandes cuerpos de agua, como la laguna Churinceâ€, cuenta Marines.ÂA pocos kilómetros del rÃo, la laguna Churince está delimitada por una cerca de alambre vencida por el tiempo y los curiosos. Es una pequeña abertura de agua en medio del desierto, un oasis junto a la carretera que representa un sistema casi intacto dentro del valle. Tierra adentro se extiende el rastro de un tÃmido cauce que recorre la tierra reseca. En la ribera de la laguna, una vacada calma su sed. La arena y los troncos secos dominan el paisaje.