
Frases que todos alguna vez hemos dicho cuando un ser querido nos comunica que le han diagnosticado cáncer.
Por AgenciasÂ
Diario Basta / Ciudad de México.- âNo te preocupes, todo va a salir bienâ. âYo tengo un conocido que tuvo un cáncer muy parecido, y al final vivió como hasta los 80 aí±osâ.
Son frases esperanzadoras que nos salen espontáneamente, casi sin pensar, con las que intentamos aliviar el sufrimiento de nuestro interlocutor. Sin embargo, pese a que están motivadas por las mejores de las intenciones, engloban precisamente aquello que una persona con cáncer no quiere -ni necesita- escuchar.
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Esto es lo que plantea en su libro Loving, Supporting, and Caring for the Cancer Patien t (âQuerer, apoyar y cuidar a un paciente con cáncerâ) Stan Goldberg, profesor emérito de Desórdenes de la Comunicación de la Universidad Estatal de San Francisco, en Estados Unidos, quien además padece una forma agresiva de cáncer de próstata.
âEl enfermo no quiere que tú seas un animador. No quiere que le digas que todo va a estar mejor cuando en realidad no tienes ni la menor idea de cuál es el alcance de tu diagnóstico de cáncerâ, le comenta Goldberg a BBC Mundo.
âTampoco ayuda que te hablen del cáncer de otra gente porque eso no te dice nada, ya que no sabes exactamente qué tipo de cáncer tienenâ, aí±ade. Cada caso, es un universo distinto.
ENFíCATE EN SUS NECESIDADES
âOtra frase muy común que escuché muchísimas veces, es âsi yo estuviese en su lugarâ¦â, pero eso tampoco funciona, ya que uno no puede saber qué es lo que el otro está viviendoâ, explica el experto.
âLas personas con cáncer viven en un mundo diferente al de una persona sana . Perciben las cosas de otra manera, a través del prima de su enfermedadâ, aclara.
Por esta razón, no puedes implicar que entiendes lo que les está pasando. âEn vez de juzgar, tienes que aceptarâ, puntualiza Goldberg.
El error, por otro lado, dice Goldberg, está en centrarse en las palabras (o en la elección de las palabras) más que en las acciones, ya que aunque metamos la pata, el enfermo es más comprensivo de lo que creemos y entiende que el otro está buscando ser compasivo.
âTienes que pensar en lo que la persona enferma necesita y esa debe ser la clave de la interacciónâ. Por ejemplo, cuando se trata de ofrecer ayuda, lo importante es ser específicos .
âSi alguien te dice que va a tener una sesión de quimitoerapia el jueves, la gente dice comúnmente: âDime qué necesitas y yo me ocupo de eso'â, comenta Goldberg.
âEsa no es la mejor aproximación. Parece poco sincera. Yo sugiero lo siguiente: si te dicen que tienen quimioterapia el jueves, tú puedes decirle: âsé que ese día vas a hacer las compras, y estarás cansado. Yo iré a verte y haremos las compras juntos, así tú puedes descansarâ.
Ofrecer ayuda concreta y específica âes mucho más significativo que cualquier cosa que puedas decirâ, recalca. Y cuando te describen un procedimiento médico, presta atención, escucha.
âNo le respondas con lo que leíste en internet sobre el mismoâ o sobre otros tratamientos, ya que seguramente él ya habrá investigado en profundidad sobre el tema.
Lo importante en este caso y en la interacción en general es âdejar que el enfermo de cáncer sea quien lleve las riendas de la dirección que toma la conversaciónâ.
EN CARNE PROPIA
Aunque muchas de las recomendaciones de Goldberg se desprenden sencillamente de aplicar el sentido común, fue su misma torpeza la que lo motivó a investigar el tema.
âTodo comenzó hace unos 20 aí±os cuando una amiga me llamó y me dijo que tenía un cáncer de mama (estado 4). No supe qué decirle y reaccioné como todo el mundo: âLo siento muchoâ, le expreséâ.
âLuego me di cuenta de que era lo más soso que le podría haber hecho: si bien expresaba mi solidaridad, no ayudaba en nadaâ, recuerda Goldberg.
Esto lo dejó pensando hasta que unos aí±os más tarde él mismo fue diagnosticado con cáncer y cuando se lo contaba a sus amigos obtenía siempre una respuesta casi idéntica a la que él le había dando aí±os antes a su amiga.
Sus propias vivencias como paciente de cáncer y su extenso trabajo como voluntario en hospicios le permitieron aprender cómo vincularse de una manera positiva con los enfermos.
âLa clave está juzgar menos, aceptar más, hablar menos y escucharâ, dice. âSi haces eso, tendrás menos problemas para darte cuenta de qué puede resultar ofensivo y qué noâ.