
La onda expansiva californiana, llegará a México amplificada, además, si Canadá aprueba en 2017 una regulación nacional.
Por AgenciasÂ
Ciudad de México.- Uno de los enunciados de la âley de la fronteraâ entre Estados Unidos y México dice que la droga viaja hacia el norte y el dinero hacia el sur. Pero, en el caso de la mariguana, esa verdad inmutable se está resquebrajando.
California, Nevada, Maine y Massachusetts votaron el martes pasado la legalización del uso recreativo del cannabis. Con estos cuatro nuevos miembros son ocho los estados de Estados Unidos âmás Washington, D.C.â que han regulado el consumo de la droga ilegal más popular del país (y más de la mitad su uso medicinal). Al norte de la frontera, el gran consumidor del continente está creando una industria para abastecer su enorme demanda; en México, el mayor productor de mariguana del continente, la planta se persigue sistemáticamente y continúa en manos de los traficantes.
Según un estudio realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad en 2012, durante la primera ola legalizadora en Estados Unidos âWashington, Alaska y Oregónâ, los cárteles ganan más de 2 mil millones de dólares al aí±o con las exportaciones de mariguana hacia Estados Unidos, su segunda fuente de ingresos en el vecino del norte, detrás de la cocaína. El producto mexicano, de menor calidad pero con precios más competitivos, representa entre el 40 y el 67% del mercado en Estados Unidos.
Medir en números el impacto que este nuevo amanecer con más cannabis legal puede tener en un negocio clandestino es complicado, pero el informe del IMCO concluía que âperder esa fuente de ingresos sería el cambio más estructural en el narcotráfico desde la llegada masiva de la cocaínaâ entre finales de los 80 y principios de los 90.
California, uno de los cuatro estados que limitan con México, el más poblado y rico del país, se ha convertido en el gran game changer, como lo define Beau Kilmer, codirector de políticas de drogas del centro de estudios RAND: âLa prohibición a nivel federal sigue creando muchos problemas, pero la votación ahí es un gran avance, generará mucha presión a nivel interno y externoâ.
Hace 20 aí±os California fue el primer estado que aprobó el uso medicinal de la mariguana. Ahora se ha convertido en el símbolo de quienes sostienen, como Armando Gudino, responsable de políticas públicas en California de Drug Policy Alliance, que âla gente está cansada de una guerra que lo único que ha traído es el encarcelamiento de 1.5 millones de personas al aí±o, sobre todo de jóvenes latinos y afroamericanosâ.
El cómo y el cuándo se desconoce.
âEsto va a poner muchísima presión porque le va a hacer evidente al ciudadano común que en México estamos persiguiendo una sustancia a toda costa, incluso a costa de la vida humana, que una vez cruzando la frontera va a ser perfectamente legal. Nos pone en una contradicción evidente pero el Gobierno mexicano vive en la contradicción de forma naturalâ, dice Lisa Sánchez, directora del programa de política de drogas de México Unido contra la Delincuencia.
El presidente Enrique Peí±a Nieto apoyó de manera genérica el uso de la mariguana medicinal el pasado abril durante la celebración de la Sesión Especial de las Naciones Unidas sobre política de drogas (UNGASS por su sigla en inglés), pero no especificó si implementaría ese apoyo ni cómo lo haría.
En el Senado se debate levantar la prohibición a la importación de medicamentos derivados del cannabis y el aumento de la cantidad de mariguana que una persona puede poseer sin que se considere delito (actualmente de 5 gramos).
âLos políticos dirán sí a la mariguana medicinal, pero no a la de âdoí±a Choleâ, sólo si el medicamento viene de las farmacéuticas canadienses que cabildean en el Congreso. Ese sería el más terrible de los escenariosâ, dice Catalina Pérez Correa, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas.
LEY FRONTERA
» Otro de los apartados de la âley de la fronteraâ dice que Estados Unidos pone los consumidores y México las drogas y los muertos. En este caso, el impacto del cannabis no debería afectar esa regla: al sur de la frontera, la mariguana es una de las muchas fuentes de financiación de los carteles mexicanos, que desde hace aí±os se han diversificado más allá del tráfico de drogas. Las organizaciones también lucran de la extorsión, el secuestro, el tráfico de recursos naturales o la trata de personas.
Con información de New York Times.