
Quienes pueden, se trasladan a Mesillas a comprar garrafones
Ramos Arizpe.-Â Ubicado a 36 kilómetros de la capital coahuilense, con un total de 56 habitantes y a 865 metros de altitud, se encuentra el ejido San Rafael, situado en el municipio de Ramos Arizpe.
Es aquí donde decenas de familias enfrentan una grave crisis de agua potable en plena oleada de calor, pues el pozo que abastece a las más de 50 personas que habitan este lugar se encuentra destapado, por lo cual es frecuente que todo tipo de animales, tierra y basura contaminen el vital líquido, causando con esto severas infecciones en los habitantes.
âEl agua no se puede tomar, es un pozo abierto en donde se meten ratas, zorrillos e incluso encontramos una cabra muerta ahí adentroâ, aseguró Dionisio Banda Torres, comisariado del ejido en mención.
Fuertes ráfagas de viento, y con un termómetro marcando hasta los 35 grados centígrados, son las condiciones climatológicas que comúnmente se viven en este lugar, algo común, a lo cual ya se encuentran acostumbrados.
Las altas temperaturas comenzaron a resentir en las familias luego de la contaminación del pozo de agua, pues ahora no sirve ni para baí±arse, mucho menos para tomar, por lo que tienen que recorrer kilometros, quienes tienen la posibilidad de hacerlo, al ejido de Mesillas a comprar garrafones de agua potable para lograr sobrevivir.
Olvidados en medio de más de mil hectáreas de tierra desértica, estas familias dedican sus días al trabajo de la lechuguilla para sacar el âixtleâ, así como a la fabricación de la cera de candelilla, la cual venden a empresas para poder recibir algunas monedas para poder subsistir en esta soledad.
Fue en el aí±o 2013 que el entonces gobernador Rubén Moreira Valdez, a través del programa Plan 59, invirtió en la comunidad un total de 281 mil pesos en celdas solares, las cuales pretendían dar funcionamiento a maquinaria para trabajar la lechuguilla, lo que facilitaría el trabajo de los ejidatarios. Lamentablemente este proyecto jamás entró en función, por lo que el gasto fue innecesario, causando el enojo de los pobladores, quienes preferían la instalación de un nuevo pozo de agua que abasteciera por completo a la comunidad, y no esa obra inservible.
Por lo cual los ejidatarios de la zona ixtlera del estado exigen a gritos al Gobierno en sus tres niveles, voltee sus ojos al campo y los saque de la miseria en que, desde hace aí±os, viven atorados, pues es gracias a su labor, entre muchas otras comunidades, que Coahuila ah logrado posicionarse como uno de los mayores productores de ixtle del país.