
El cuarto del festejo fue âPeluqueroâ, corto de embestidas que no le permitió estirarse a la verónica optando por abreviar
Por: Francisco VargasÂ
Ciudad de México.- Por el cartel confeccionado y la ganadería anunciada, se esperaba una gran tarde de toros este viernes en la Plaza âLas Ventasâ de Madrid, sin embargo esto no fue así cumpliéndose aquello que reza âCorrida de Expectación, Corrida de Desilusiónâ, debido a la materia prima de Adolfo Martín que decepcionó tanto a los toreros, ganadero y público asistente, estrellándose Alejandro Talavante, ílvaro Lorenzo y Luid David Adame, quienes derrocharon mucha entrega y disposición, pero que estuvieron muy erráticos con la espada.
Nuevamente gracias a la magia de la televisión, pudimos ver todo lo que aconteció en lo que fue la Cuarta de Abono de la Feria de Otoí±o, misma que se desarrolló con clima agradable y una asistencia de 23,018 espectadores. Saltaron a la arena cinco toros de la ganadería de Adolfo Martín, desiguales de presentación y comportamiento, que cumplieron en varas pero que no dieron el juego que se esperaba de ellos, con poco fondo y sin transmisión; siendo devuelto a los corrales el quinto al blandear. En su lugar salió uno de Conde de Mayalde, sin ritmo que echó las manos por delante.
ALEJANDRO TALAVANTE (Verde Olivo y Oro)
A âChaparritoâ, como una clara muestra de intenciones que venía por el triunfo, mismo que no conquistó debido a que tuvo el peor lote, lo recibió a portagayola abreviando con capa ante las incomodas embestidas. En banderillas el experimentado subalterno de a pie Juan José Trujillo resbaló y cayó en la cara del astado sufriendo un achuchón y tremenda voltereta que quedó afortunadamente en fuertes golpes, mientras que sus compaí±eros Sergio Aguilar y Alberto Zayas se lucieron en banderillas por lo que se desmonteraron. Con muleta prácticamente nada pudo hacer Talavante debido a la poca colaboración y complicaciones que presentó el burel. Pinchazo hondo para silencio y pitos al toro en el arrastre.
El cuarto del festejo fue âPeluqueroâ, corto de embestidas que no le permitió estirarse a la verónica optando por abreviar. En el último tercio, se topó con un toro hecho un marmolillo que no le dio ninguna embestida con calidad. Media estocada, pinchazo, pinchazo hondo y un golpe de descabello, recibiendo pitos el toro y silencio para el diestro.