
Miles de personas alzaron la voz por sus propuestas erróneas.
Por: AgenciasNueva York, NY.-Â Sindicalistas y defensores de derechos de los inmigrantes marcaron el 1 de mayo en varias partes de Estados Unidos manifestándose contra las políticas del Gobierno de Donald Trump, mientras que miles de maestros continuaron su paro laboral sin precedente en Arizona por cuarto día laboral y estalló un paro nacional en Puerto Rico.
Fueron los inmigrantes provenientes de varias esquinas del mundo quienes, en las históricas movilizaciones de 2006 cuando millones tomaron las calles en repudio a políticas antiinmigrantes, rescataron la memoria del movimiento por la jornada de 8 horas que primero estalló en Estados Unidos y que se festeja alrededor del mundo, pero que no es parte del calendario de días feriados aquí donde nació.
Con dimensiones menores que en aí±os anteriores, miles en varias partes del país llamaron a confrontar la ofensiva política desatada contra inmigrantes, minorías y sindicatos de manera conjunta y con mayor solidaridad al resaltar que la lucha de cada sector está relacionada con la de los otros.
Al mismo tiempo, con ecos que aún se pueden trazar a 1886 en Chicago, decenas de miles de maestros en Arizona continuaron por cuarto día su paro sin precedente en Arizona, inundando de rojo el Capitolio con su consigna de #RedforEd (rojo por la educación), mientras que en Colorado sus contrapartes continuaron su movilización con las mismas demandas: restaurar la inversión en la educación pública y elevar los salarios y beneficios de una profesión que ha sido golpeada por politicas de austeridad y proyecto disfrazados de âreformaâ para privatizar cada vez más la educación pública.
Por cuarto día consecutivo decenas de miles de maestros en Arizona continuaron su paro, inundando de rojo el Capitolio.
En Nueva York, una amplia gama de sindicatos y agrupaciones de defensa de inmigrantes (desde ífrica, Asia y América Latina en esta metrópolis global), se manifestaron en Washington Square junto con aliados de grupos políticos progresistas y religiosos.
âUn ataque contra inmigrantes es un ataque contra trabajadoresâ, afirmó un líder sindical, recordando que los sindicatos de este país âfueron fundados por inmigrantes, los judíos en la confección, los irlandeses como choferes, los afroestadunidenses en los ferrocarriles, los mexicanos en los camposâ¦â.
En Wisconsin, se convocó un âDía sin latinos e inmigrantesâ a nivel estatal, donde trabajadores y negocios de inmigrantes suspendieron labores, y junto con sindicalistas, estudiantes, religiosos, líderes comunitarios y políticos locales se sumaron a una marcha de más de 10 mil personas en Waukesha para protestar la colaboración de las autoridades locales con la agencia federal de control migratorio (ICE).
Hubo otros actos, algunos con una participación de miles, desde Seattle, Portland y Los íngeles a ciudades en Florida, Georgia y Massachusetts, todas en repudio de las políticas antiinmigrantes, racistas y antilaborales de este Gobierno.
En Washington, integrantes de organizaciones inmigrantes, del movimiento Black Lives Matter, ambientalistas, religiosos y de derechos humanos participaron en un mitin (el evento cerró con un grupo de son jarocho).
En este, como otros eventos alrededor del país, se destacó el amplio abanico de agrupaciones que participaron repitiendo la consigna de âque un atraque contra uno es un ataque contra todosâ.
En Puerto Rico estalló una huelga general en la capital, incluyendo maestros, contra las medidas de austeridad y la falta de apoyo federal para la recuperación de la crisis provocada por el huracán âMaríaâ el aí±o pasado.
Puerto Rico también destacó por la huelga general en su capital, incluyendo maestros ante la falta de apoyo federal.

