
La película se estrenó el aí±o pasado en los cines espaí±oles
Por: Agencias
Saltillo, Coah.- En los últimos aí±os las películas espaí±olas de horror han logrado atraer la atención del público a nivel internacional. De una fórmula que logró colocar a la cinta emblemática REC del país hispano, el director Paco Plaza nos propone en escena la clásica historia de una película de posesión sobre adolescentes ignorantes de sus consecuencias, y a grandes rasgos, Verónica es sólo eso.
La película se estrenó el aí±o pasado en los cines espaí±oles, pero hasta ahora que irrumpió en Netflix se convirtió en todo un fenómeno, pues varios internautas se han dado a la tarea de promocionarla âde boca en bocaâ, asegurando que es, incluso, difícil de terminar por la carga de horror que tiene.
Y si bien algunas críticas se enfocan en resaltar elementos del género de suspenso en este filme, que está basado en el caso real de Estefanía Gutierrez Lázaro, cuya misteriosa muerte fue investigada en 1991, otras críticas exploran dos aspectos que, fuera del morbo, podrían explicar mejor qué tipo de película es: repetición y falta de coherencia.
La primera remite a los elementos del cine común, no clásico, de silencios largos y escenas oscuras; ahora toda película que busque llamarse de âterrorâ espera crear una atmósfera con falta de visibilidad o escenas que cansan los ojos. Lo peor es acuí±ar todos los géneros de terror, suspenso, horror o miedo en general con las mismas fórmulas de escenografía e iluminación; buscan espantar y no asustar.
La falta de coherencia viene con los huecos en los argumentos donde, fuera de presentar reiteradas veces que está basada en algo ocurrido hace 28 aí±os, apremia sobre remarcar lo sobrenatural de sus peligros y del inevitable de-senlace al que llegarán.
Las críticas más fiables seí±alan la falta de novedad para la película. No es que cada película de terror deba aportar algo nuevo al género, pero la gracia fílmica es construida por la forma en que una escena es puesta a los ojos del público; aporta novedad la manera de contar la película. Un ejemplo clásico sería la película Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock, donde el suspenso de la trama es el ver lo vulnerable de un personaje cuando se encuentra en un terreno desconocido, la casa donde se detiene, y cuando la situación se torna en su contra; su falta de preparación la lleva a estar atrapada en su error.
Otra historia, en el lado mexicano del asunto, es la cinta Hasta el Viento Tiene Miedo (1968) de Carlos Taboada, cuya forma de horror gótico rememora la novela de suspenso de aí±os posteriores, quedando así como una estampa de suspenso en las actuaciones y tomas de la película.
¿Por qué causa furor?
Retomemos el hecho de lo poco confiable que es la leyenda âbasada en una historia realâ. Si bien para conocedores del género de horror no es una carta de calidad para una película, incluso puede llegar a sugestionar a más personas.
Ahora tomemos en cuenta algo: no todas las personas que van al cine eligen lo primero que ven, suelen ya ir con una idea de qué quieren ver, pero en una plataforma con más público con acceso, la cantidad de personas que pueden ver casi âlo que seaâ por conocer algo nuevo, es muy elevada, a mayor número de personas impresionadas por el filme, mayores los comentarios sobre el miedo que les causó y, multiplicadamente, el doble de personas que buscarán sentirse así mientras ven la película, aunque esta al final no cumpla.
Con información de Sergio Alberto CruzÂ