
A partir de los 12 aí±os las nií±as de algunas comunidades indígenas son vendidas a hombres mayores, quienes las someten a base de golpes y abusos sexuales.
Por: Luis Durón
Saltillo, Coah.-Â Paulina llegó a Saltillo en 2015 huyendo de su propia familia; fue su hermana la que decidió rescatarla del destino que le esperaba viviendo en una comunidad indígena de Chiapas.
La costumbre de su pueblo es que a los 12 aí±os las nií±as se conviertan en un producto que se vende al mejor postor. Cinco mil pesos es lo mínimo que los hombres mayores pagan por tener a una nií±a como esposa.
Pero a los 17 aí±os las mujeres son desechadas, âya no sirvenâ, dice Paulina. Ellos irán por la próxima nií±a cuyos padres ya educaron para ser una esposa sumisa, sin voz, sin rebeldía, a la que âamaránâ a base de golpes y constantes violaciones sexuales.
Esa es la vida de miles de nií±as que viven en las comunidades indígenas del sur del país. Paulina cuenta que ella pudo salvarse porque su hermana escapó y se instaló en Saltillo, donde consiguió un trabajo.
Cuando Paulina rebasaba los 12 aí±os era cuestión de tiempo para que apareciera un comprador, pero su rescate llegó antes. Su hermana le pagó el boleto de camión y dejó atrás su pueblo, ubicado en la selva lacandona. En Saltillo consiguió trabajo ayudando a su hermana haciendo bordados. Además, estudia el bachillerato en el Cobac.