Poca afluencia en playas genera cifras récord en nacimiento de tortugas marinas

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Unas 176 mil 420 crías de tortuga fueron liberadas por la organización Quelonios, esto gracias a la falta de presencia humana.

Por: Grupo Zócalo 

Ciudad de México.- Javier Cosgalla Delgado recorre, todas las noches 30 kilómetros de playa para proteger los huevos de la tortuga carey, especie en peligro de extinción que arriba a las costas del municipio de Champotón, al sur del estado de Campeche.

En conversación con MILENIO reconoce que uno de los efectos positivos que ha dejado la pandemia de covid-19 en esa zona del país es que el año pasado se registró una cifra histórica de arribazón, desove y liberación de tortugas marinas, unas 176 mil 420 crías, y se espera que la cifra se supere al concluir la temporada en seis meses.

Don Javier Cosgalla recuerda que hace 28 años, él y un grupo de amigos platicaban en el parque de Champotón sobre cómo la gente depredaba y mataba a las tortugas; uno de ellos animó a los demás a proteger la especie y desde entonces crearon el Programa de Protección y Preservación de la Tortuga Marina, labor que se mantiene firme al igual que su espíritu altruista.

Cosgalla relata que este año fue reelecto presidente del Consejo de Administración de la asociación civil Quelonios, constituida en 1992, fecha en la que dieron uno de los primeros pasos para convertirse en los vigilantes del campamento tortuguero Punta Xen para proteger a la tortuga carey.

«Vimos que iban a depredarlas, a matarlas, un grupo de amigos que nos encontramos en el parque, llegamos a una conclusión: Vamos a proteger la tortuga. Esa misma noche salimos, y decidimos crear el Grupo Quelonios y seguiremos”, dijo.

La temporada de arribazón de los quelonios inició este mes de abril, él y sus compañeros a diario recorren los 30 kilómetros de anidación del campamento Punta Xen para recolectar los huevos y llevarlos a los corrales donde se protegen los nidos hasta su eclosión para posteriormente liberar a las crías.

En un principio, relata, se trasladaban al campamento en vehículos prestados, después en dos cuatrimotos, una de ellas se las dio en comodato la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Climático (Semabicc), sin embargo, temen que por el uso que le han dado no aguante el final de esta temporada de arribazón y anidación, con esos “vehículos prestados, comenzamos a ahuyentar a la gente que iba a depredar”, dice.

Desde hace varios años no reciben ningún apoyo del Gobierno Federal y la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Climático (Semmabic) solo les da 5 mil pesos para gasolina para toda la temporada que dura seis meses.

«Ahorita los que nos están brindado ayuda es el grupo Aak Bal y el Ayuntamiento de Champotón, el alcalde nos autorizó 17 mil pesos para pagar el derecho de zona federal (Zofemat) para poder resguardar el campamento”, explicó.

Recuerda que cuando comenzaron con el Programa de Protección y Preservación de la Tortuga Marina, iniciaron resguardando los huevos de la tortuga carey en un corral; ahora tienen 14 corrales y el número de nidos y crías liberadas aumentaba en un promedio de 30 por ciento entre un año y otro.

Cuando surgió la pandemia, el año pasado, se restringieron los accesos a las playas; además, las familias tenían miedo de salir y, por tanto, se redujo la contaminación, esos fueron factores que favorecieron que el año pasado se incrementara el número de tortugas protegidas.

Al hacer un desglose, don Javier dijo que en el 2018 se protegieron mil 300 nidos; en 2019 mil 400 y en el 2020 fueron mil 812; 42 mil 183 huevos y se liberaron 176 mil 420 crías, cifra nunca vista en casi tres décadas de labor. Con las playas solitarias y limpias se recupera el hábitat y se estresan menos las tortugas, asegura.

Don Javier Cosgalla lamenta que los huevos de la tortuga carey se consideren erróneamente como afrodisíacos, la carne es muy apreciada por su sabor y particularmente esta especie también está amenazada por las placas que forman el caparazón, las cuales se utilizan en el mercado ilegal para la confección de artesanías.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) califica a esta especie como en Peligro Crítico y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES) la coloca en el Apéndice 1 que incluye a todas las especies en peligro de extinción que son o pueden ser afectadas por el comercio. En la NOM-059-ECOL-2001 se tiene a esta especie en peligro.

Al hacer una analogía de la fábula de la libre y la tortuga, don Javier dice que el grupo ecológico Quelonios va a paso lento, pero firme, ganando la carrea de la extinción y la depredación. “Seguimos con el mismo entusiasmo porque si protegemos a la tortuga, protegemos a la humanidad”.

Con información de Milenio

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