Joven seminarista de Piedras Negras, denuncia al padre Meño por abuso sexual

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El padre "Meño" es el actual vicario del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

El primer ataque ocurrió el día del aniversario sacerdotal del padre “Meño”.

Por: Dariela Macías y Armando López Capetillo.

Piedras Negras, Coahuila.- Como muchos niños y jóvenes llenos de fe, a los 12 años, un jovencito a quien llamaremos José, vio en la Iglesia Católica el instrumento perfecto para desenvolverse como religioso y predicar la palabra de Dios, de la mano del padre Juan Manuel Riojas, a quien conoció en la rectoría de San Martín.

Hijo de un sencillo matrimonio, segundo de ocho hermanos, a los 14 experimentó un preseminario que lo convenció de seguir su vocación, y al año siguiente, en el 2013, a los 15 años de edad, ingresó al Seminario Diocesano de Piedras Negras.-

Riojas, popularmente conocido como el padre Meño, no sólo le abrió las puertas del seminario, de donde él era Rector, sino que desde su ingreso lo tomó bajo su tutela junto con otro seminarista, un año mayor que José.

A pesar de los celos del resto de sus compañeros, que notaban la preferencia de la que gozaba por parte del padre Riojas, José inició su primer año de preparatoria con el deseo firme de convertirse en sacerdote ante la carencia que hay en la Diócesis.

Sin embargo, los sueños de José parecían romperse al año siguiente, en el aniversario de ordenación del padre Meño, cuando al terminar los festejos y bajo los influjos del alcohol, el sacerdote, su guía, su ídolo, lo atacó sexualmente en su habitación.

Fue el primero de cuatro ataques que José sufrió por parte de Juan Manuel Riojas, dejando en cada uno de ellos una secuela no sólo de dolor físico sino emocional, sin embargo la última agresión fue la que más lo dejó marcado, incluso ahora le es difícil hablar de ella.

La primera persona a la cual tuvo la confianza de relatar los hechos fue su consejero espiritual, el padre Jesús Compeán, sin embargo al haber sido en confidencia ante Dios éste nada podía hacer al respecto, y mientras tanto José se perturbaba cada vez más.

Como parte de su instrucción sacerdotal, José es enviado al Seminario de Monterrey, Nuevo León, donde sus profesores detectaron su sufrimiento y gracias a numerosas sesiones psicológicas y psiquiátricas, logró relatar abiertamente los hechos.

Con el apoyo de la Arquidiócesis de la Sultana del Norte, José decidió que debía exponer lo sucedido buscando en ese momento un castigo eclesiástico contra el padre Meño, como lo marcan las leyes de la Iglesia Católica.

Sin embargo y al enterarse de la situación, el Obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza Treviño, viajó en diciembre pasado hasta Monterrey y se entrevistó con José, no en el seminario, sino en la privacidad de una pequeña parroquia.

Ahí, Garza Treviño se comprometió a dar una solución al tema, pidiéndole que confiara en sus acciones, pero solicitándole que no le dijera a sus padres, o al menos no toda la verdad, con el fin de darle tiempo para emprender sus sanciones.

Sin embargo los días pasaron y no se veía, o al menos así lo sentía José, la intención del Obispo de solucionar el tema, incluso dejando entrever el prelado que prefería esperar a que pasara la Colecta del Seminario, para no afectar la recaudación.

Incluso, Garza Treviño le hizo llegar a José una carta redactada en primera persona, en cuyo texto el seminarista desligaba al propio Obispo Alonso de cualquier tipo responsabilidad, para que la firmara y se la regresara.

Posteriormente, el 18 de febrero, Garza Treviño anunció la salida del padre Juan Manuel Riojas de la Rectoría del Seminario, sin embargo no fue sancionado y en cambio fue nombrado Vicario del Santuario de Guadalupe.

Nuevamente, el apoyo de los maestros sacerdotes del Seminario de Monterrey fue fundamental para José, quien ahora no sólo buscaría que la Iglesia Católica castigara al padre Meño, sino también la justicia del hombre.

Viajó a Piedras Negras éste mes de marzo y le confesó a sus padres la situación, quienes adoloridos y consternados, apoyaron a su hijo quien éste viernes decidió presentar denuncia penal en contra de Juan Manuel Riojas.

El escándalo brota dos días después del XIX aniversario de ordenación sacerdotal del propio padre Meño, el 23 de marzo, y en el marco del XIV aniversario de haberse erigido como tal la Diócesis de Piedras Negras.

Sin embargo, éste mismo viernes la Diócesis interpuso una denuncia penal por “un posible mal comportamiento” al interior de Seminario, pero sin especificar abiertamente de que tipo o quién sería señalado como responsable.

El Vocero de la Diócesis y Rector de la Catedral Mártires de Cristo Rey, padre Juan Armando Renovato, confirmó lo anterior y aseguró que apenas se acaban de enterar de los hechos, a través del propio afectado, y por eso denunciaron.

Aseguró que la Iglesia Católica esperará la resolución que den las autoridades de justicia, y entonces, dependiendo si hay o no culpabilidad del sacerdote implicado, emitir una sanción, a pesar de la tolerancia cero en éste tipo de casos que decretó el propio Papa Francisco, el 28 de diciembre pasado.

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