Héctor Gutiérrez triunfa en su alternativa, corta dos orejas y sale en hombros

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En la Tercera Corrida de la Temporada de la “Nuevo Progreso” de Guadalajara.

Por FRANCISCO VARGAS M. Enviado

Guadalajara, Jalisco.- Triunfal alternativa tuvo el joven aguascalentense Héctor Gutiérrez, quien cortó dos orejas para salir en hombros, mientras que su padrino Emilio de Justo como su testigo Diego Silveti se fueron en blanco, por no tener materia idónea.

Con clima agradable y más de media entrada en la “Nuevo Progreso”, realizado el paseíllo se rindió un minuto de aplausos en memoria del destacado subalterno y apoderado don Alberto “Beto” Preciado y del prestigiado ganadero José Roberto Gómez Canobbio. Se jugaron seis toros de la ganaderia de Villa Carmela. Primero débil, pitos en el arrastre; segundo, con poca fuerza y pitos; tercero, descastado y sin transmisión, pitos; cuarto, otro invalido también pitado; sexto bravo con calidad premiado con la vuelta al ruedo; y uno de regalo Guanamé, tardo sin emplearse.

EMILIO DE JUSTO (Verde Esperanza y Oro)

“Moreno”, lo recibió con verónicas, jugando los brazos intercalando una chicuelina, cerrando con revolera. Con chicuelinas al paso lo llevó al piquero José de Jesús Prado, quien pegó breve en el puyazo. Realizada la devolución de trastos, por alto inició, claudicando el toro. A pesar de la poca fuerza, a base de empeño y disposición le sacó pases por ambos lados al deslucido burel, mismos que el público supo valorar. Pinchazo y media, para palmas y pitos al toro.

El curto fue “Murillo” al que lanceó por verónicas a pies juntos, cerrando con media, astado que acusó falta de fuerza antes de ser picado. Con muleta, las cosas no cambiaron, ya que el débil astado siguió claudicando, no así Emilio quien no escatimó esfuerzo alguno por agradar al respetable. Estocada entera tendida y un golpe de descabello restirándose entre palmas, y pitos al toro.

Regaló a “Retorno”, de la ganadería de Guanamé, con el que se abrió con capa a la verónica jugando la brazos, quitando con el mismo lance fundamental. Ya con muleta logró una faena por demás meritoria a un toro reservón que embistió a media altura y sin entregarse. A base de porfiar y empeño sacó muletazos de gran valía, siendo los últimos dándole los terrenos de adentro para palmas.

DIEGO SILVETI (Vino de Burdeos y Oro)

Su primero fue “Barragán” fue protestado por su juvenil presencia, al que lanceó a la verónica encontrando poco eco en los tendidos, quitando por gaoneras sufriendo un susto al echarse el capote a la espalda. Ya con muleta con un toro desaborío y sin trasmisión, le puso entrega y voluntad, sacando pases inmerecidos al descastado astado. Estocada entera tendida para palmas de aliento.

El quinto del festejo fue “Moncayo”, lo lanceó a la verónica a pies juntos, abrochando con media, viniendo un quite vistoso por tafalleras. Con un toro con más movilidad pero que volvía en un palmo, le plantó cara haciendo una labor entre división. Estocada entera tendida contraria, un golpe concluyó y silencio.

HÉCTOR GUTIÉRREZ (Grana y Oro)

El toro de su alternativa fue “Don Clemente”, número 247 con 505 kilos, al que saludó con una larga cambiada abreviado con capa. Después de la ceremonia de alternativa ante un toro débil y sin fuerza, realiza una labor de enfermero, inteligente y solvente técnica, robándole pases por ambos lados de gran importancia, por ambos, llevando la muleta a media altura y siempre toreando para el soso toro. siendo la última parte de su faena metido entre los pitones, sin faltar adornos de desdén y pecho. Estocada poco caída entera para petición de oreja no concedida, dando la vuelta al ruedo entre fuertes palmas.

Su segundo se llamó “Don Pedro”, lo lanceó de manera armoniosa la verónica, abrochando con torería soltando una punta del capote, quitando de manera vibrante por saltilleras. A corta distancia inició con un escalofriante cambio por la espalda y de pecho, siguiendo con una gran faena con pases largos y templados de profundidad y sentimiento, mismos que tuvieron gran calado, intercalando adornos de desdén y sabrosos trincherazos, cerrando con manoletinas rodillas en tierra, coronando su artística faena de estocada entera recibiendo una cornada de dos trayectorias en el muslo derecho, escuchando el grito de torero, torero, y las dos orejas, mientras que los restos del bravo toro merecieron la vuelta al ruedo.

Al final entre un público entregado salió en hombros Héctor Gutiérrez, quien de esta manera triunfal inicio su etapa como matador de toros.

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