General ‘silenció’ masacre de Allende; mandos militares fueron informados y no hicieron nada: Proceso

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Actual Secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, era Jefe de Guarnición en Piedras Negras, Coahuila en ese entonces

Por: Proceso

Saltillo.- El Semanario Proceso publica un reportaje donde señala que el general Luis Crescencio Sandoval, actual secretario de la Defensa Nacional, “Silenció Masacre de Allende”, como refiere la portada, en su número 2329, del 20 de junio.

Masacre en Allende: el mutismo del general”, es el reportaje realizado por Juan Alberto Cedillo, quien refiere que dos días después de que los Zetas arrasaron, el 18 de marzo de 2011, con Allende, y atacaron Piedras Negras y otros municipios de la Región Norte, “con saldo de más de 300 muertos y desaparecidos, según testimonios civiles”, familiares de las víctimas denunciaron los hechos al 14 Regimiento de Caballería de Múzquiz.

La denuncia se notificó a la Sexta Zona Militar de Saltillo, a cargo del general Dagoberto Espinosa Rodríguez, actual director del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas, y a la Guarnición de Piedras Negras, bajo responsabilidad del general Luis Crescencio Sandoval, actual secretario de la Defensa Nacional.

“Pese a la gravedad de los sucesos, los militares no actuaron y, al igual que los gobiernos estatal y federal, guardaron silencio”. La masacre se mantuvo oculta por casi dos años.

Documentos de la Sedena fechados el 20 y 28 de marzo de 2011, confirman que los militares fueron informados sobre los secuestros y asesinatos masivos cometidos por los Zetas. Los documentos fueron publicados por la organización National Security Archive, con sede en Washington.

“20 de marzo 2011. Permítome informar a la Superioridad que en esa fecha, aproximadamente a las 14:30 horas, se presentó el señor (…) a denunciar que el 18 de marzo habían secuestrado a los padres de su esposa, así como a cinco integrantes más de su familia, y que el día sábado 19 de marzo su hijo se desplazó a verificar esa información en Rancho Garza, ubicado en Villa Unión, donde no encontró a sus familiares”.

Documentó Sedena ataques en Allende: Según informe

De acuerdo con el reportaje de la Revista Proceso, La Guarnición militar al mando de Luis Crescencio Sandoval en 2011 tuvo conocimiento de los secuestros y asesinatos masivos cometidos por Los Zetas en Allende:

“…y que se comunicaron vía teléfono a aproximadamente las 13:30 horas manifestando que los tenía la Policía Municipal y hasta la fecha no sabía nada de ellos y que en el rancho de su padre se encontraban personas armadas, procediendo a informar a la Comandancia 14 RCM, autorizando acudir a la citada denuncia”, señala el documento fechado en Allende.

Tres unidades del Ejército, encabezada por un teniente de caballería, salieron a verificar la denuncia. Reportó a los superiores la existencia de viviendas saqueadas, ranchos quemados y abandonados; múltiples casquillos percutidos, así como vehículos incendiados y con evidencias de disparos de armas de fuego.

De acuerdo con el exgobernador Humberto Moreira, el actual titular de la Sedena era también responsable de la prisión de Piedras Negras, donde integrantes de Los Zetas incineraron los cadáveres de sus víctimas.

Sandoval Rodríguez, indica el reportaje, arribó a Piedras Negras los primeros días de enero del 2011, y se apuntó un logro con la captura de más de 2 toneladas de drogas a partir de la denuncia que hizo un empresario de Monterrey, a quien Los Zetas le robaron un camión para cargar droga.

Con el GPS, la unidad fue ubicada cerca de Piedras Negras y lo reportó a las autoridades militares para que lo recuperaran. Los militares enfrentaron a los pistoleros que cuidaban los narcóticos y después el general convocó a los medios locales para anunciar el decomiso de drogas.

Sobre lo ocurrido en Allende, se estableció que pasadas las 17:00 horas del 18 de marzo de 2011, arribaron cerca de 45 camionetas atestadas de sicarios para apoderarse del pueblo.

Buscaban a cuatro importantes miembros de los Zetas, quienes eran responsables del trasiego de droga a través de la ciudad vecina de Piedras Negras, hacia Estados Unidos, así como a sus familiares, amigos y trabajadores.

El operativo de los sicarios se realizó simultáneamente en Piedras, Monclova, Sabinas, Nava y otros municipios de los Cinco Manantiales.

Tres de los hombres pertenecían a las familias más ricas de la región: Héctor Moreno Villanueva, Alfonso “Poncho” Cuéllar y José Luis Garza Gaytán. El cuarto era José Vázquez, principal contacto en Dallas, que recibía la droga de los Zetas y que se escondió en Allende cuando lo descubrió la Agencia Antinarcóticos de EU.

Sus agentes lo obligaron a colaborar con ellos a cambio de no encarcelar a sus familiares que permanecían en Dallas.

Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, Z40 y Z42, respectivamente, intentaron ubicar a los cuatro para averiguar quién de ellos había filtrado a la DEA los números de sus celulares.

Uno de ellos los filtró a la DEA y esta los compartió con la Unidad de Operaciones Sensibles de la Policía Federal, entonces dirigida por Genaro García Luna, para capturarlos. García Luna está preso en EU acusado de narcotráfico.

La Unidad, en lugar de proceder a la captura, advirtió a Miguel Ángel que alguno de sus hombres cercanos lo había traicionado al filtrar los números celulares a agentes de la DEA.

Los hermanos Treviño Morales ordenaron detener a sus encargados de traficar drogas para torturarlos y que confesaran quién los traicionó.

No obstante, horas antes de iniciar el operativo de los Zetas, los cuatro hombres habían huido con sus familiares cercanos rumbo a Texas o a otras zonas de México.

“El viernes 18 comenzó esa situación (el arribo de los sicarios) y para el sábado no había cuartos de hotel en toda la ciudad de Eagle Pass. Con eso te doy una idea de cuantos emigran ese día”, contó para Proceso Antero Alvarado Saldívar, Alcalde de Allende.

La familia más grande era la integrada por los Garza Gaytán. La mayoría no fueron advertidos y permanecieron en Allende. Esa familia, sus trabajadores y amigos fueron las principales víctimas.

La noche del 20 de marzo, de acuerdo con testimonios rendidos ante la Fiscalía de Coahuila, se señala que cuatro bomberos llegaron al rancho de Los Garza, ubicado en el kilómetro 9 de la carretera de Allende y Villa Unión, para atender un reporte de incendio.

Vieron a miembros de los Zetas descargando barriles junto a un cobertizo de almacenamiento, cerca de la parte trasera de la propiedad, así como a policías de Allende cuidando el rancho.

“Durante el camino se podía ver humo saliendo del interior del rancho. Seguimos avanzando hasta llegar al rancho, donde vi que había varias patrullas de la Policía Municipal y varios policías… Y esos policías es como si estuvieran custodiando el lugar”, precisó uno de los bomberos en su testimonio. “El olor a combustible quemado flotaba en el aire”.

Otro testigo dijo: “Vimos cómo Los Zetas les gritaban, golpeaban y maltrataban a las familias que mantenían secuestradas… Cuando Los Zetas se dieron cuenta de que estábamos allí, nos dijeron: ¡Será mejor que se larguen de aquí, hijos de puta! ¿O quieres que te pase lo mismo a ti o a tus familias?”.

José Alfredo Jiménez, “El Pájaro”, uno de los Zetas que llegó al rancho para matar a Luis Garza, rindió testimonio y afirmó que el plan era “secuestrar y matar a todos”.

Se fue el Gobernador

La noche del 18 de marzo se celebró una boda en el Casino Nacional de Piedras Negras, a la que asistieron autoridades civiles y militares, como el gobernador Jorge Torres López, el alcalde Óscar López Elizondo y el general Crescencio Sandoval.

Tras recibir los primeros informes, el Gobernador abandonó la ciudad, pero antes ordenó que los medios borraran las fotos de su asistencia a la boda. El Alcalde cruzó a Eagle Pass y el general se excusó de que no podía hacer nada porque en su “guarnición solo contaba con 100 elementos”, según testimonios.

La cacería de los Zetas duró aproximadamente tres días. Realizaron secuestros de manera continua y destruyeron unas 40 viviendas. Condujeron a algunas personas que secuestraron al Cereso de Piedras Negras. Ahí fueron asesinadas y sus cadáveres incinerados. “Cocineros” detenidos confesaron que en esa prisión incineraron a más de 150 personas.

En una carta enviada a Proceso el 15 de octubre de 2017, el exgobernador Humberto Moreira refirió que los responsables de la seguridad en el Cereso eran militares, a propuesta del secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván.

La Sedena respondió que el general Sandoval solo tenía jurisdicción en Piedras Negras y los días que ocurrieron los hechos coordinaba el Plan DN-III en Acuña, para sofocar un incendio, y que no fue requerido por las autoridades locales para intervenir en tareas de seguridad, que solo podía actuar en flagrancia o a petición de las autoridades.

La investigación sobre la masacre de Allende continúa por parte del Gobierno de EU.

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