Ciudad de México.- La exportación de vehículos desde México hacia Estados Unidos enfrenta un deterioro acelerado. El arancel de 25 por ciento impuesto bajo la Sección 232 ha comenzado a golpear la viabilidad económica del modelo exportador, advirtió Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana, en entrevista con Milenio.
El directivo fue claro: la producción destinada al mercado estadounidense pierde rentabilidad día con día. De mantenerse esta condición, la empresa no descarta reducir su capacidad de producción en el país.
“El problema no es menor. Si encontramos un proceso de inviabilidad financiera, lo que habremos de hacer es ajustar la producción”, sostuvo.
Centeno subrayó que el impacto ocurre incluso cuando se cumplen las reglas del T-MEC, lo que coloca a la industria en una posición de desventaja frente a decisiones externas.
Modelos en riesgo
El riesgo inmediato no es una relocalización de plantas hacia Estados Unidos, donde los costos de mano de obra y cadena de suministro también son elevados. La presión se concentra en los modelos de entrada, cuya competitividad depende de mantener precios accesibles.
Entre los más expuestos se encuentran vehículos como Sentra y Kicks, pilares en el volumen de exportación hacia el mercado estadounidense.
Alta dependencia del mercado estadounidense
Actualmente, Nissan Mexicana produce alrededor de 600 mil unidades al año en el país. De ese total, cerca de 60 por ciento se exporta, y de ese volumen, aproximadamente 80 por ciento tiene como destino Estados Unidos.
Las cifras recientes reflejan ya el impacto. En el primer bimestre del año, la armadora produjo 82 mil 329 vehículos, una caída de 31.9 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Las exportaciones también retrocedieron 24.6 por ciento, según datos del Inegi.
Ni siquiera diversificar envíos hacia Centro y Sudamérica compensa la presión que ejerce el mercado estadounidense.
Llamado a reforzar apoyo
Ante este escenario, Centeno pidió al gobierno mexicano fortalecer las acciones de defensa del sector automotriz. Reconoció avances, pero insistió en que aún son insuficientes frente al impacto de los aranceles.
“Necesitamos más soporte para mitigar o reducir el impacto de este arancel”, señaló.
El mensaje es claro: si las condiciones no cambian, la industria automotriz —uno de los pilares de la economía nacional— podría comenzar a replegar su producción, con efectos que irían más allá de una sola empresa.
Con información de Milenio.