Piedras Negras, Coahuila; 2 de abril del 2026.- En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, el doctor Jesús Martín Cepeda Dovala afirmó que esta fecha no debería limitarse a una conmemoración simbólica ni a campañas pasajeras de buenas intenciones.
Se trata, o debería tratarse, de un punto de reflexión y confrontación sobre las ideas de normalidad, las estructuras sociales y la capacidad -o incapacidad- de convivir con la diferencia sin intentar corregirla.
El autismo no es una enfermedad que deba “arreglarse”, sino una forma distinta de percibir, procesar y habitar el mundo. Sin embargo, la sociedad suele evaluarlo bajo parámetros diseñados para la mayoría, como si aquello que se sale del molde fuera un error.
El especialista señaló que uno de los principales problemas es la confusión entre diferencia y deficiencia, una idea que consideró estructural y profundamente arraigada.
Asimismo, explicó que la cultura actual premia la rapidez, la interacción constante y la adaptación automática a normas sociales implícitas, lo que coloca a las personas dentro del espectro autista en desventaja frente a un entorno que no fue diseñado para ellas.
En este sentido, subrayó que no es el individuo quien falla al adaptarse, sino el sistema el que no logra incluir la diversidad de formas de ser y percibir.
Cepeda enfatizó que la verdadera concientización no consiste únicamente en reconocer la existencia del autismo, sino en cuestionar hábitos, rediseñar espacios, transformar la educación y flexibilizar la comunicación, además de abandonar la idea de que existe una única forma “correcta” de ser humano.
También planteó una reflexión ética sobre la disposición social para aceptar a quienes no encajan en las expectativas establecidas, destacando que la inclusión real se demuestra en la práctica cotidiana y no en discursos.
Desde una perspectiva filosófica, cuestionó el concepto de normalidad al señalar que, si esta se define sólo por lo más frecuente, no representa un ideal humano, sino una simple estadística que puede generar exclusión.
Finalmente, Cepeda sostuvo que aceptar el autismo implica reconocer la diversidad de forma auténtica, con cambios reales y transformaciones profundas en la sociedad, más allá de acciones superficiales o simbólicas.
“La diferencia no incomoda por lo que es, sino por lo que revela de nosotros: Una sociedad que aún no aprende a convivir sin imponer”, concluyó.
DGLJ