Por Milenio
Ciudad de México.- Por unanimidad, el pleno del Senado aprobó la reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, con lo cual se beneficiará a cerca del 65 por ciento de la población.
Durante la discusión del dictamen, el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado, Oscar Cantón Zetina enumeró los beneficios de la reducción de la jornada laboral, como reducir fatiga y accidentes, mejora salud y seguridad en el trabajo, ayuda a equilibrar la vida personal y laboral.
“Queremos que sea un derecho blindado en la Constitución que no depende de la voluntad de nadie, la jornada de 40 horas debe quedar en la letra constitucional, es una vieja demanda obrera de la clase trabajadora en su conjunto”, destacó.
Y aclaró que “va a proteger el ingreso, ningún momento la reducción implicará reducción de sueldo, salario o prestaciones”.
Al presentar el dictamen a nombre de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social, la senadora Geovanna Bañuelos, vicecoordinadora del PT, recordó que desde la Revolución Mexicana y la promulgación de la Constitución de 1917, el artículo 123 sentó las bases de los derechos laborales, incluida la jornada de trabajo, producto —dijo— de la lucha obrera y no de concesiones del poder.
Destacó que la reforma contempla una implementación gradual, a fin de permitir una transición ordenada que considere las particularidades de los sectores productivos y no comprometa la economía nacional. “Trabajar menos horas no es producir menos, es vivir mejor”, enfatizó.
Desde la oposición, la senadora del PRI Cristina Ruiz criticó a Morena y aliados al acusarlos de mentir sistemáticamente y de pretender impulsar lo que calificó como “la reforma del cansancio y de la explotación”.
Señaló que la verdadera demanda social es una jornada de cinco días laborales y dos días de descanso, con menos horas extras y mejor remuneradas, además de sanciones reales para los empleadores que incumplan. “Cambiarle el nombre al esquema no significa que el trabajador descanse más”, advirtió.
En una posición intermedia, el coordinador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, confirmó que su bancada votará a favor de la reforma constitucional, pero señaló que el dictamen es insuficiente.
Coincidió en la necesidad de reducir la jornada laboral, pero cuestionó que no se garantice constitucionalmente el derecho a dos días de descanso, que se abaraten las horas extras y que la aplicación plena se postergue hasta 2030.
El senador del PAN, Marko Cortés adelantó que su grupo parlamentario respaldará la reforma, al considerarla un paso en la dirección correcta y alineado con estándares internacionales promovidos desde hace décadas por la OIT.
No obstante, también la calificó como una “justicia a medias”, al señalar que más del 50 por ciento de los trabajadores se encuentra en la informalidad y no se beneficiará de inmediato.
Cortés cuestionó la gradualidad hasta 2030 y la falta de estímulos fiscales para micro y pequeñas empresas, además de exigir que el Senado declare de inmediato la constitucionalidad de una reforma previa al artículo 123 en materia salarial para los trabajadores del Estado.
El dictamen también endurece las restricciones al trabajo extraordinario en menores de edad, ampliando la prohibición hasta los 18 años, con el fin de proteger el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.
Asimismo, se mantiene el derecho constitucional a un día de descanso por cada seis días de trabajo, con goce de salario íntegro, sin que la reducción de la jornada modifique esta prestación.
En su exposición de motivos, el dictamen subraya que la reforma busca dejar atrás un esquema laboral vigente desde hace más de 100 años, y reconoce que México se mantiene entre los países con mayor carga laboral a nivel mundial, sin que ello se traduzca en mayores niveles de productividad ni en una mejor calidad de vida para la población trabajadora.
El documento reconoce al estrés laboral como un problema estructural de salud pública, y retoma estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que vinculan las jornadas prolongadas con un mayor riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, agotamiento profesional y enfermedades psicosociales.
De acuerdo con estos datos, el 75 por ciento de las personas trabajadoras en México padece algún nivel de estrés laboral, cifra que coloca al país en el primer lugar mundial en esta problemática. Además, se estima que una cuarta parte de los infartos registrados anualmente está relacionada con factores laborales.
Objetivo de reducir la jornada laboral
Actualmente, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo 123, así como la Ley Federal del Trabajo (LFT), establecen que la jornada máxima es de 48 horas semanales, es decir, debe ser de ocho horas por seis días, con un mínimo de un día de descanso obligatorio a la semana.
La propuesta de Claudia Sheinbaum Pardo de reducir la semana laboral a 40 horas tiene como objetivo los siguientes ejes:
Mejorar el bienestar: alinear a México con los estándares internacionales y mejorar el equilibrio entre la vida personal y laboral del trabajador, lo que se conoce como “balance vida-trabajo”
Aumentar la productividad: reducir las horas laborales puede llevar a una mayor eficiencia y productividad por hora trabajada
Mejorar la salud: disminuir los riesgos de enfermedades relacionadas con el estrés y el exceso de trabajo
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los beneficios de la reducción de la jornada laboral son:
“Reducción de la fatiga y de los accidentes laborales, mejoría en materia de salud y seguridad en el trabajo, mayor equilibrio entre la vida personal, familiar y laboral de los trabajadores, menor riesgo de padecer patologías del corazón y de muertes por accidentes debido a la menor exposición a jornadas prolongadas, mejoría en el autocuidado: alimentación, ejercicio físico, descanso, socialización y atención médica preventiva”.
Durante la mañanera del miércoles 3 de diciembre del 2025 se destacó que además de aumentar la productividad, la reducción de horas laborales fortalece la cohesión social en los países en donde es instrumentada.
Para garantizar los derechos de los trabajadores, se establecerá a nivel constitucional y en la Ley Federal de Trabajo que, con la reducción de horas laborales, no se podrá implicar reducción de sueldos, ni de salarios, ni de prestaciones.
Con la reforma, también quedará prohibido que los menores de edad trabajen horas extras, así como una implementación gradual y paulatina.
Además, se establece un límite para que la suma entre las horas ordinarias de trabajo y las extraordinarias no puedan superar en ninguno de los casos las 12 horas en un día.
Información de Milenio.
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