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Carlos García huyó de Venezuela por persecución política. Ahora espera juicio migratorio en una cárcel de Ohio.
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Exalcalde venezolano detenido por ICE en Ohio teme ser deportado y enfrentar persecución

Carlos García huyó de Venezuela por persecución política. Ahora espera juicio migratorio en una cárcel de Ohio.

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Autor: Agencias
28 de enero de 2026 a las 21:48 · 318 Vistas · 2 min de lectura

Por: CNN

Washington, Estados Unidos; 28 de enero.- Carlos García llevaba años construyendo lo que creía sería una vida segura en Cincinnati. Trabajaba legalmente, pagaba impuestos y sus dos hijos iban a la escuela. Pero el viernes pasado, durante una revisión migratoria de rutina, agentes de ICE lo arrestaron y lo encerraron en la cárcel del condado de Butler.

Su esposa, Gaby Duarte, todavía recuerda las últimas palabras que escuchó antes de verlo partir esposado: “No te preocupes, todo va a estar bien”.

García fue alcalde de Mérida, una ciudad andina en el occidente de Venezuela, entre 2013 y 2017. En ese período, las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro se intensificaron hasta convertirse en un levantamiento nacional. Como alcalde opositor, García respaldó las manifestaciones que pedían la salida del mandatario. El Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el chavismo, lo acusó de desacato por no retirar barricadas de las calles y lo condenó a 15 meses de prisión en agosto de 2017.

Para entonces, García y Duarte ya habían huido a Colombia.

“Escapamos en la madrugada con una mochila y nada más”, cuenta Duarte. Vivieron cinco años en Cúcuta, donde nacieron sus hijos Carlota y Carlitos. Pero en 2022, cuando Colombia restableció relaciones con Venezuela bajo Gustavo Petro, la pareja dejó de sentirse segura y decidió cruzar a Estados Unidos.

Ingresaron por el río Bravo y se entregaron a la Patrulla Fronteriza. Solicitaron asilo de inmediato. ICE los detuvo brevemente y luego los liberó mientras su caso seguía en revisión. La familia se instaló en Ohio cerca de Yohama, hermana de García, quien es residente permanente. Obtuvieron permisos de trabajo válidos hasta 2030.

Duarte creyó que lo peor había quedado atrás.

Pero el viernes, cuando ambos fueron llamados para una entrevista migratoria, solo García fue arrestado. Duarte salió libre. No entiende por qué.

“Solo me dejaron verlo unos segundos antes de que se lo llevaran”, dice. A sus hijos pequeños les dijo que papá estaba resolviendo “unos asuntos del papeleo” y que volvería pronto. Teme el día en que tenga que decirles la verdad.

ICE confirmó a CNN que García fue detenido en febrero de 2022 tras ingresar de forma irregular al país y que ahora “permanecerá bajo custodia mientras continúan los procedimientos migratorios”. La agencia aseguró que recibirá el debido proceso. Su audiencia está programada para el 10 de febrero.

Si pierde el caso, García podría ser deportado a Venezuela, donde ahora gobierna Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro. Los vuelos de deportación a Venezuela se reanudaron el 16 de enero, después de años suspendidos.

“Una deportación pondría en riesgo su libertad y su vida, así como la de nuestra familia”, dijo Duarte en un video que publicó en Instagram tras el arresto.

Óscar Murillo, coordinador de la organización de derechos humanos Provea, advierte que deportar a García violaría el principio internacional de no devolución, que prohíbe expulsar a personas que enfrentan riesgo de tortura o violaciones graves a sus derechos humanos.

“La detención arbitraria y la tortura son prácticas habituales en Venezuela, donde los opositores han sido víctimas de represión sistemática”, explicó Murillo.

El gobierno venezolano ha negado estas acusaciones en el pasado.

Si García regresa, su condena de 2017 seguirá vigente. Quienes llegan deportados con causas pendientes son encarcelados al pisar suelo venezolano.

En Mérida, pocos de los antiguos aliados políticos de García quieren hablar. A pesar de que Rodríguez anunció el viernes un “Programa de Convivencia Pacífica” para cerrar el ciclo de conflicto político, identificarse como opositor sigue siendo peligroso fuera de Caracas.

Un exfuncionario de la alcaldía que trabajó con García escribió desde una aplicación de mensajería cifrada: “Estamos en shock. Aquí todos estamos consternados”.

Duarte no salió de su casa durante el fin de semana. Tiene miedo de encontrarse con más agentes federales. El sábado, Yohama pudo visitar a García en prisión. “Está bien, mantiene buen ánimo”, dijo.

Pero Duarte sabe que el tiempo se agota. Mientras tanto, intenta mantener la rutina con sus hijos: la escuela, la cena, las tareas. Les prometió que papá volvería pronto.

No sabe si podrá cumplirla.

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