Por: Grupo Zócalo
Washington.- El presidente Donald Trump firmó este lunes un decreto que clasifica el fentanilo, un potente opioide que ha causado una crisis sanitaria en Estados Unidos, como un “arma de destrucción masiva”.
“ Ninguna bomba causa el daño que esto está haciendo: entre 200 mil y 300 mil personas mueren cada año, que sepamos”, aseguró Trump durante un evento en el Despacho Oval.
El presidente firmó el decreto tras una ceremonia de entrega de medallas a militares que apoyan las tareas de vigilancia en la frontera con México.
La decisión de catalogar el fentanilo como ADM tiene profundas implicaciones políticas y legales. Principalmente, permite a las agencias federales, como el Departamento de Defensa y Seguridad Nacional, desplegar medidas más agresivas para combatir su tráfico. Además, esta clasificación podría sentar las bases para implementar políticas migratorias y fronterizas más severas, bajo el argumento de que se necesita proteger al país de un agente letal.
Trump ha declarado a EU en un conflicto armado con los cárteles del narcotráfico, a los que ha declarado organizaciones terroristas internacionales. Es parte de la cuestionada argumentación legal sobre la que ha construido la polémica campaña militar Operación Lanza del Sur, cuya legalidad es puesta en entredicho y que de momento ha puesto en la diana a supuestos traficantes de Venezuela y Colombia, dos países más relacionados con el movimiento de cocaína que de fentanilo, un problema especialmente vinculado a México y a China.
En esa campaña militar las fuerzas armadas de EU han hundido en aguas internacionales del Caribe y del Pacífico Oriental más de 20 embarcaciones, supuestamente dedicadas al narcotráfico, matando a más de 80 ocupantes. Washington clasifica a los civiles, sin aportar pruebas, como narcoterroristas y, por tanto, como “combatientes ilegales”. En al menos la primera operación contra una de las embarcaciones se lanzó un misil para hundir a supervivientes del primer ataque, lo que disparó las sospechas de que el Pentágono esté cometiendo crímenes de guerra y puso en la picota al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
“ El fentanilo amenaza nuestra seguridad nacional y da combustible a la ilegalidad en nuestro hemisferio y nuestras fronteras”, reza la orden, que lleva a la práctica algo que Trump ya se planteó pero no consumó en su primera presidencia.
El decreto insta al Departamento de Justicia a abrir investigaciones y plantear casos penales, a Estado y el Tesoro a imponer sanciones y Justicia y el Pentágono a estudiar destinar fondos al combate del opioide, que ha alimentado una auténtica epidemia de adicciones que abrió la industria farmacéutica. Solo recientemente, y tras años de lucha, han empezado a reducirse las muertes por sobredosis.
Con información de AFP
AFL