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Recuerda Flora Garza Barragán cómo el fanatismo por Maciel llevó a la quiebra la empresa familiar.
Piedras Negras

Promesa de ‘cielo’, vida de infierno: fieles que dieron su fortuna a los Legionarios

Recuerda Flora Garza Barragán cómo el fanatismo por Maciel llevó a la quiebra la empresa familiar.

Foto de perfil de Manuel Rodríguez Muro
Autor: Manuel Rodríguez Muro
27 de agosto de 2025 a las 12:20 · 1585 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila; 27 de agosto.- Teme a la ignorancia, ríe de tan sólo pensar la idea de poder sacarle mucho dinero a los Legionarios de Cristo, algo de los más de 50 millones de dólares que recibieron con engaños de la fortuna que su madre, la señora Flora Barragán de Garza, donó a Marcial Maciel para edificar al imperio llamado “Legión”.

El fanatismo, como ella le llama, de su madre hacia Maciel la cegó de tal manera que a punto estuvo de quedar en la calle: donaciones en efectivo, regalos, viajes, lujos, terrenos y todo lo que el autonombrado “recaudador de Dios” le pidió, todo le fue concedido a cambio de una cajita y un silicio como agradecimiento.

Fiel compañera de su madre, fue testigo de cómo, poco a poco, la herencia que había dejado su padre al morir desaparecía ante la voracidad de un sacerdote que pareciera haber hechizado a su madre por su apariencia, buen trato y don para atraer a las mujeres.


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Sus recuerdos son tantos que la idea de escribir un libro le cruza por la mente en ocasiones, mientras que por el momento comparte desde su hogar en San Pedro Garza García parte de sus vivencias y amargos recuerdos, de quien además de arrebatarles su fortuna, intentó separar a su familia para despojarla hasta del último centavo.

“Ese era Maciel, él si ya de plano no tenías dinero, de plano ya no le interesaba nadie, se olvidaba. En mi familia los tres hermanos de mamá, Prisciliano, Enrique y José Luis Barragán, nunca quisieron que mamá le diera dinero a Marcial Maciel porque de tanto sacarle dinero a IMSA, la industria que mamá tenía, de ahí vino la quiebra”.


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‘Una mafia detrás de los Legionarios’

Para la señora Flora Garza no hay duda, asegura que solamente una mafia puede estar detrás de tanta opulencia y del dinero que reciben cada año los fundados por Maciel. Cuestiona una riqueza que sobrepasa la realidad y que está sólo por debajo del Vaticano.

“Es una inmoralidad lo que hacen los Legionarios con la gente cuando ya les estafan, como hizo Maciel con mi mamá. Mi mamá ya no pudo darle un centavo y le aplicó lo que siempre decía: ‘un limón cuando lo exprimes y que ya le sacaste todo el jugo, tíralo a la basura, porque ya no hay que sacarle nada’, esa era la receta de Marcial Maciel para cuando ya no tenía nada que sacar”.

Garza Barragán recuerda que el llamado “recaudador de Dios” visitó cualquier parte de la geografía mexicana en busca de benefactores para recaudar fondos que abonaran al crecimiento de los Legionarios de Cristo, y Piedras Negras no fue la excepción.

“Lo supe porque una muy amiga mía me lo contó. (…) Una de sus cuñadas era Legionaria y va precisamente vuelta loca, como todas, a ver a Maciel a la plática; iban como a ver casi a Dios… Me cuenta que llegó y que de plano Maciel dijo: ‘aquí no se ve dinero’ y que se fue, lo que provocó la decepción de los asistentes”.


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Más dinero por título de nobleza

Eran tantas las argucias del Legionario que con el paso del tiempo el rechazo crecía. La ambición por el dinero y el sentirse protegido por el Vaticano llevaron a MM a adelantarse a la sucesión papal. Recuerda cómo a ella y a su madre les dijo quién sería el próximo papa: se refería al cardenal Montini.

“Cuando el cardenal Montini era secretario de Estado, Maciel nos dijo: cuando muera Pío XII, Montini será el próximo papa porque tiene que ser un Papa de transición. Ellos saben que no existe el Espíritu Santo para elegir un Papa, es muy común que la Iglesia se meta con la mafia, ellos saben que es mentira, detrás de todo eso está la mafia, sin duda”.

Luego de recordar con tristeza los intentos de Maciel por dividir a su familia, doña Flora Garza recuerda con coraje hasta dónde llegó el sacerdote con tal de conseguir lo que más le interesaba: el dinero.

“Una vez que fuimos a Roma nos dijo que el Papa nos podía dar un título nobiliario, nos podía hacer príncipes, o condes o duques. Le dije: ‘nosotros no queremos eso nunca’. (…) Mi mamá también igual que yo no quería, pero a ese grado llegó a ofrecernos un título nobiliario. Hasta dónde llega una persona para obtener dinero, la paliada que es eso”.

La fortuna de su madre era cuantiosa, la herencia de su padre era suficiente para que las generaciones venideras vivieran sin preocupaciones. Pasaron más de 40 años desde que su madre empezó a donar terrenos y dinero en efectivo a los Legionarios, que haciendo un cálculo, asegura que hoy día, su madre, doña Flora Barragán de Garza, entregó a Maciel cerca de 50 millones de dólares.


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“Lo único que se logró salvar fue la empresa Automóviles y Camiones, que es el negocio que me tocó a mí, porque yo dije, primero muerta antes que darle a Maciel nada. Le dije a mamá: ‘sobre mi cadáver le das, antes muerta a que le des nada a ese señor, o me matas y le das’. Fue cuando Maciel –recuerda– llegó a casa de mamá porque ya le había dicho que si sus hijos no se ponían de acuerdo en la repartición de lo que quedaba, ella le entregaría todo. Llegó Maciel y mamá le dijo: ‘ya no tengo nada, mis hijos ya se lo repartieron’, y esa fue la última vez que volvimos a saber de él, en sus últimos años ni una sola llamada”.


‘Silicio y castidad’

El fanatismo de la señora Flora Barragán llegó al grado de que Maciel, como único regalo, le hizo llegar un silicio. Fue el único regalo que la principal benefactora de los Legionarios mereció, y su hija ahora nos cuenta sobre tan perverso obsequio.

“Es realmente terrible porque es grueso, por el lado exterior es completamente liso y por el otro está todo lleno de picos, tiene unas amarraduras para que mamá, dependiendo del grado del apetito sexual, tenía que apretárselo, provocando que los picos, como púas, se le clavaran en la piel hasta que con el dolor disminuyera el deseo sexual”, recuerda Garza Barragán, quien lamenta que tras los escándalos de abusos ahora piensa que Maciel nunca usó algo como eso.

“Le temo a la ignorancia de toda la gente, creo que no ser ignorantes debería de ser el primer mandamiento. Qué bueno que pudiéramos todos tener una visión muy grande del mundo, poder leer, enterarnos de tantas cosas, porque dejar la ignorancia es dejar atrás todas esas barbaridades”.

“Es una inmoralidad lo que hacen los Legionarios con la gente cuando ya les estorban, como hizo Maciel con mi mamá. Mi mamá ya no pudo darle un centavo y le aplicó lo que siempre decía: ‘un limón cuando lo exprimes y que ya le sacaste todo el jugo, tíralo a la basura’”.— Flora Garza Barragán


‘Hasta el último centavo’

Asegura que en múltiples ocasiones acompañó a su madre a Laredo, Texas. Era el Laredo National Bank, donde solía reunirse con Maciel para entregarle dinero en efectivo o en cheque, y aclara que nunca estuvo presente en la oficina donde se realizaban dichas operaciones.


Un anillo al cemento

La avaricia y el poder manipulador de Maciel no tenían límites, era todo o nada. Garza Barragán recuerda que durante la construcción del colegio Cumbres en la Ciudad de México, Maciel convenció a la señora Barragán de lanzar al cemento fresco su anillo de compromisos. Fue un acto inexplicable pero que marcó más el distanciamiento con su hija.








OZA

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