Piedras Negras, Coahuila; 1 de agosto.- El suyo es un trabajo poco convencional, cuando menos así lo piensan algunas personas de su familia, principalmente su papá, que al principio no estuvo tan contento cuando supo que su hija Angélica Dávila decidió emplearse como operadora de transporte público.
Y es que en Piedras Negras es inusual encontrarse con mujeres que conduzcan unidades de transporte colectivo cuyo peso puede oscilar entre 10 y 20 toneladas, de acuerdo a las dimensiones de los autobuses urbanos denominados clase I.
Angélica, de 32 años de edad, originaria de Múzquiz, Coahuila, al momento es la única operadora de ruta de Autobuses Ibarra en Piedras Negras que se encarga de cubrir la zona poniente que incluye colonias como Acoros, Villas del Carmen, fraccionamiento Año 2000, Cumbres y la zona centro de la ciudad.
“Comencé en este oficio más por necesidad, primero fui monitorista en Ciudad Acuña, me encargaba de ver a través de los monitores de la compañía que los choferes cumplieran con sus rutas, después ascendí a coordinadora de transporte”, compartió mientras realizaba su ruta hacia el centro.
La falta de operadores y la necesidad de cubrir las rutas cuando faltaba alguno, la llevó a aprender poco a poco cómo conducir una unidad.
“Al principio aprendí a dar reversa y fue junto a una amiga que comenzamos a apoyar cuando se necesitaba”.
Comentó que conducir unidades de transporte de personas conlleva una responsabilidad, sin embargo asegura estar preparada.
“A veces mi papá se enoja que ande aquí, pero es algo que me gusta y que he aprendido a hacer”, comentó Angélica, quien ya lleva un año en esta actividad.
Durante el recorrido al llegar a una próxima parada, no faltó el pasajero que asombrado le expresó su felicitación por su dedicación al oficio.