
Piedras Negras, Coahuila.- Han pasado 21 años y el eco de la catástrofe del 4 de abril de 2004 se hace presente en Villa de Fuente, un sector que aunque ha luchado por salir adelante, hoy no ha vuelto a ser el lugar que antes era, luego de enfrentar una inundación de grandes magnitudes que se llevó la vida de muchas personas.
Aquel Domingo de Ramos se había presentado una lluvia ligera en la mañana, pero el día se tornó soleado y en Villa de Fuente se disfrutaba de un fin de semana familiar, cálido, lleno de música, de alegría, de visitantes de otros sectores y hasta del sur de Texas por las vacaciones de Semana Santa.
El atardecer pronto trajo algunos destellos dorados cuando ya se observaba un movimiento inusual del Ejército Mexicano y de autoridades de Protección Civil en El Vergel, un asentamiento irregular en las márgenes del río Escondido; buscaban evacuar la zona por una creciente de 300 metros que pronosticaban llegaría por la mañana del siguiente día.
Entre los habitantes del asentamiento irregular se encontraba doña Federica López y su esposo don Erasmo Martínez, la pareja de adultos mayores, quienes tenían una vivienda muy especial que enfatizaba su belleza en materiales reciclados.
Doña Federica se negaba a evacuar el sector, pues indicaba que cuando el río subía, no llegaba a alcanzar su vivienda y menos cuando el “Escondido” hacía referencia a su nombre y sólo se dejaba ver como un afluente débil.
El crepúsculo se hacía presente y bañaba de tonalidades rojizas el cielo del 4 de abril de 2004, los minutos pasaron, la oscuridad se hizo presente y la pesadilla comenzó.
Armando Martínez, integrante de la Comisión por la Verdad de Villa de Fuente, recuerda cómo el agua apareció en minutos e inundó el sector dejando una estela de muertos, asegura que muchos más de los que informó la autoridad.
“No hubo respuesta de las autoridades, querían que esto se pasara a olvidar, pero es imposible olvidar”, indica en el preludio del aniversario 21 del suceso que cambió la vida de su adorada Villa de Fuente.
Se encontraba con su hija de 13 años y su hijo de 16 años de edad en ese entonces, veían la televisión, cuando alguien les avisó que el río estaba subiendo de nivel, por lo que se fue a ver cómo estaba.
“La niña no quiso ir conmigo, sólo me llevé a mi hijo, pero llegando a la esquina me devolví, me regresé por ella y nos fuimos a ver”, precisa.
Al pasar se dio cuenta que ya el agua era demasiada y cubrió casas en cuestión de minutos, quiso regresar, pero ya no se pudo.
“En todo obra Dios, qué tal que no me regreso por mi hija”, indica.
“Fue lo mismo que les pasó a la familia Aldana Dorado, cuando llegaron al Oxxo y el agua se llevó la camioneta con sus hijos (José Rubén y Axel) adentro”, agrega, al recordar una de las historias más impactantes que dejó la inundación, en la que José Rubén de apenas seis años, ya no fue encontrado.
Precisa que dan gracias a Dios que aunque fueron muchos los fallecidos, fueron muchas las personas que lograron salvarse y en las temporadas de lluvias piden agua, pero limitada, no como hace 21 años.
“Hay sentimiento, hay temor de los que han quedado aquí cuando llueve”, indica.
Señala que la lluvia atípica, aunado a los pozos, las represas que no estaban controladas, porque indica que era agua que traía zoquete, por eso se presentó la inundación.
La Comisión de la Verdad precisa que realizó un conteo de personas fallecidas y tan sólo en Villa de Fuente contabilizaron más de 50, además de las personas de otros sectores y sin contar a las personas desaparecidas.
“La gente estaba muy dolida, las autoridades no decían la verdad de los hechos, hicimos varias protestas porque no avisaron a la gente de Viila de Fuente”, recuerda.
“La autoridad siempre tiene que hablar con la verdad al pueblo”, enfatiza.
Recuerda cómo se prometió mucho, una presa rompepicos, un proyecto que ya se olvidó y la importancia de que autoridades actuales realicen acciones preventivas con la población.
“Se hizo una investigación del lugar donde iba a ser la presa, hace falta, no es tarde para hacerlo, las autoridades actuales deben tomar cartas en el asunto”, subraya.
“No se ha hecho nada, desapareció el centro de alarmas que hubo un tiempo, y se dejó ahí, además de capacitación para la población sobre lo que se tiene que hacer, si es una inundación, el salirse o si es un tornado, dónde resguardarse. No se está exento de que suceda otra vez”, señala.
Siempre los recordarán
El río se llevó muchas vidas, pero también desapareció a muchas personas, familias completas que nunca volvieron, como la familia Viaña García, quienes transitaban por el libramiento Venustiano Carranza, cuando el agua del río Escondido arrastró su camioneta.
Doña María del Carmen les recuerda, no olvida a su hijo Rodolfo, a su nuera Elizabeth y su nieta Karen Elizabeth que sólo tenía siete años de edad que ya no volvieron a ver, sólo el cuerpo de una hija integrante del matrimonio fue localizado.
“Siempre los recuerdo todos los días, no hay un día que no los recuerde, principalmente en la fecha”, indica.
“Ha sido bien difícil aguantar tanto año, aguantando acá, sufriendo por ellos, no supimos dónde quedaron sus cuerpos”, expresa.
Relata cómo su familia buscó por mucho tiempo, ya no los encontraron.
Recuerda cuando sus nietas estaban pequeñas, a su hijo quien era muy bueno y su nuera también, el dolor en estos 21 años ha sido inmenso, porque faltan ellos.
Doña María del Carmen siempre recordará a sus nietas, a su hijo y su nuera.
Una noche de terror
El agua comenzaba a correr con una mayor fuerza, algunos árboles y postes de luz cayeron minutos después como si fuesen piezas de dominó, las chispas de los cables rotos asustaban y algunos tanques de gas daban vuelta soltando el combustible, pero esto era sólo el preludio del terror que vivirían las personas que se encontraban en Villa de Fuente.
María Teresa Covarrubias recuerda cómo los sorprendió la catástrofe en la calle Francisco I. Madero y se resguardaron en la casa de evangelización de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, pero muchas personas no pudieron salvar sus vidas.
“Estábamos en misa, nunca creímos que se fuera a inundar, todos mis hijos estaban aquí, supimos de un niño, un jovencito que acá en el río por debajo de la Nogalera se lo llevó la corriente, bendito Dios apareció”, comenta.
“Cuando ya quisimos salir, ya nos dijeron que ya no podíamos; está la casa de evangelización del padre Carlos, pero estaba cerrado el portón, uno de mis hijos corrió, se brincó y abrió y se metió, para esto ya venía mucha gente corriendo”, detalla, al precisar que el tercer piso se llenó igual que otras casas de dos niveles.
Ahí estuvieron hasta la 1 o 2 de la mañana, hasta que Willie Ainslie entró con trocas y trailas para rescatar a las personas y ponerlas a salvo.
Lo más impresionante que María Teresa vivió, fue el escuchar los gritos de auxilio de personas que eran arrastradas por el agua o las que se encontraban en los árboles, además de ver los cuerpos de personas ahogadas.
“Nosotros pensamos que fueron más ahogados, pero nadie quiso decir nada”, señala.
María Teresa Covarrubias relató el horror que se vivió en la inundación.
Debe saber que:
Aproximadamente 45 millones de metros cúbicos se desplazaron por el río Escondido y el San Antoniio con un arrastre de 80 kilómetros por hora.
La inundación afectó a las colonias Villa de Fuente, Bravo, Delicias, Presidentes, Periodistas, entre otras.
Fallecieron según datos oficiales 38 personas y fueron 7 desaparecidos.
Al día siguiente aún eran encontradas con vida algunas personas.
Desaparecidos
José Rubén Aldana Dorado, 6 años de edad
Karen Elizabeth Viaña, 7 años de edad
Rodolfo Viaña Soto, 31 años de edad.
Elizabeth García Servín de 31 años de edad.
José María Ramos, 65 años de edad.
Enrique Contreras,
Martina Huerta