
Piedras Negras, Coahuila. - Al sostener un encuentro con reporteros, previo a la misa de acción de gracias por sus 50 años de vida sacerdotal, el Obispo Alonso Garza Treviño aseguró que el regalo que recibió al ser ordenado presbítero, en 1972, representó un regalo para compartirlo con los demás.
Indicó que durante el recorrido que ha tenido por la Diócesis para celebrar en las diferentes comunidades ha expresado su gratitud a muchísima gente que trabaja con la iglesia y por la iglesia.
Destacó que conjuntamente al agradecimiento, que es lo principal en estas cinco décadas, en el plano humano, reconoció las faltas y errores que ha cometido, por lo que pidió perdón a Dios y a las personas.
Al reflexionar sobre los momentos que le han causado mayor satisfacción en estos 50 años de vida sacerdotal, el Obispo dijo que le quedan perfectamente claros cuales son los tres primeros: cuando fue ordenado sacerdote, al tomar posesión de la Diócesis y cuando lleva a cabo ordenaciones sacerdotales.
Monseñor Garza Treviño dijo que, como sacerdote, lo que más le provoca su realización es participar en el sacramento de la confesión, que es cuando la persona le abre el alma al presbítero.