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Nave DART de la NASA choca con éxito contra un asteroide para desviarlo

Por primera una nave espacial se ha estrellado contra un asteroide voluntariamente con el objetivo de probar la tecnología que defenderá la Tierra.

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Por: Zócalo

Estados Unidos.- Una nave espacial de la NASA impactó contra un asteroide, en un ensayo general sin precedentes con el fin de desviar cualquier amenaza a la Tierra.

La misión es el primer intento de cambiar la posición de un asteroide o cualquier otro objeto natural en el espacio.

Lanzado en noviembre pasado, Dart, del tamaño de una máquina expendedora, navegó hacia su objetivo utilizando una nueva tecnología desarrollada por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, el constructor de la nave espacial y gerente de la misión.

Un mini satélite lo siguió unos minutos atrás para tomar fotos del impacto. El Cubesat italiano fue lanzado por Dart hace dos semanas.

Los científicos insistieron en que Dart no destrozaría a Dimorphos. La nave espacial pesa apenas 570 kilogramos, en comparación con los 5 mil millones de kilogramos del asteroide. Pero eso debería ser suficiente para reducir su órbita de 11 horas y 55 minutos alrededor de Didymos.

El impacto debería reducir eso en 10 minutos, pero los telescopios necesitarán desde unos pocos días hasta casi un mes para verificar la nueva órbita. El cambio orbital anticipado del 1 por ciento puede no parecer mucho, señalaron los científicos. Pero enfatizaron que equivaldría a un cambio significativo a lo largo de los años.

 

Una hora antes del impacto la cámara DRACO de la nave confirmaba los buenos presagios: Dimorphos se veía justo donde debía, con la intensidad y distancia prevista, con lo que se confirmaba que DART estaba bien colocada y trazando la ruta establecida.

Conforme avanzó la madrugada, cada uno de la hoja de ruta previa al impacto se cumplió con precisión. “Es fantástico, tremendamente emocionante”, comentaba la Lori Glaze, directora de la división de ciencia planetaria de la NASA a escasos 10 minutos del impacto.

El nombre de la misión, DART (Double Asteroid Redirection Test —Prueba de Redireccionamiento de Doble Asteroide, en español—) es muy evocador.

La pequeña nave, de un tamaño parecido a una máquina expendedora, es un dardo volando a 11 millones de kilómetros de la Tierra a una velocidad de 24.000 kilómetros por hora hasta impactar contra el asteroide Dimorphos —de unos 170 metros—, tan fuerte, como para alterar su trayectoria y cambiar así la órbita de Didymos, su asteroide compañero que le quintuplica en tamaño.

Aunque la misión ha sido un éxito por el impacto de DART sobre el cuerpo celeste, el resultado de la prueba no se conocerá hasta una ronda de observaciones con telescopios terrestres en octubre.

Será entonces cuando se compararán los datos obtenidos con los cálculos de julio de la ubicación inicial para saber si se ha logrado desplazar la órbita.

En cualquier caso, la NASA ha insistido en que ninguno de los dos asteroides suponen peligro alguno para la Tierra, salga como salga el resultado del impacto.

El objetivo de esta misión es ayudar a la agencia a poner a prueba las capacidades de defensa planetaria en el caso de que sea necesario desviar la colisión de un asteroide contra el planeta en un futuro.

 

 

El impacto de la nave DART sobre el asteroide ha sido captado por el satélite italiano LICIACube, que se desplegó el pasado domingo para seguir su estela y poder capturar todos los datos posibles que permitan analizar el impacto.

Sin embargo, la recepción de imágenes no es inmediata y las primeras podrían tardar en llegar hasta 48 horas, según estimaciones.

Defensa de la Tierra

El test de hoy “debe servir para saber qué hacer y qué no en el futuro. Saber qué es lo que va a funcionar”, explicaban los responsables del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, quienes lidera el apartado científico de la misión.

Y es que la nave kamikaze de hoy permitirá que en un futuro se pueda tener cierta agilidad para tener dispuesto un sistema de defensa contra asteroides y cometas de gran tamaño.

La elección de los cuerpos celestes de la misión de hoy no ha sido casual. Por un lado permite probar el sistema sin riesgo, mientras que por otro pone el foco sobre aquellos cuerpos de tamaño contenido, pero muy comunes en el espacio y que representan un riesgo mayor que asteroides de gran tamaño como el Chicxulub que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años.

La luna Dimorphos es uno de los objetos astronómicos más pequeños que recibe un nombre permanente y es uno de los 27.500 asteroides cercanos a la Tierra conocidos de todos los tamaños rastreados por la NASA.

Aunque no se sabe que ninguno represente un peligro previsible para la humanidad, la NASA estima que muchos más asteroides permanecen sin ser detectados en las cercanías de la Tierra.

Los asteroides de poco más de 140 metros de diámetro, son tremendamente comunes y algo menos de la mitad de ellos (en torno a un 40%) no están identificados. Éstos pueden provocar cráteres de kilómetros en la Tierra, con lo que la NASA quiere estar lista para combatirlos.

El desarrollo del sistema planetario será mucho más ágil en el futuro que la misión DART, que partió en noviembre de la Tierra en un cohete de SpaceX, pues se estima que la NASA pueda tener varias sondas previstas para impactar dentro de tres décadas en caso de riesgo de asteroides.

Otro de los puntos fuertes de este sistema de defensa, es que DART tiene un coste estimado de 330 millones de dólares, muy por debajo de muchas de las misiones científicas más ambiciosas de la agencia espacial. Un precio que bajaría con desarrollos posteriores.

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