Para el exembajador de EUA Antonio Garza Jr., aunque la reforma energética contemple incrementar nuestra producción de gas ese objetivo sólo se cumplirá a largo plazo.
Por: Agencias
Saltillo, Coah.- La exportación de gas natural estadunidense está subiendo, y gran parte proviene de los campos de esquisto o gas shale de Texas, y está destinada a las centrales eléctricas en México.
A medida que México continúa revisando y modernizando el sector energético, su apetito por el gas natural de su vecino del norte está creciendo. Las exportaciones diarias por medio de gasoductos hacia México aumentaron un 25%, en comparación con el año anterior, según la Administración de Información de EnergÃa de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).
Las exportaciones de agosto subieron un 85% con respecto a la cantidad promedio de gas natural que se exportaba diariamente entre 2011 y 2015.
“Es una tendencia que no muestra signos de desaceleración, a pesar de que México se moviliza para aumentar su propia producción de petróleo y gasâ€, señala Antonio Garza Jr., exembajador de Estados Unidos en México bajo el mandato de George W. Bush y expresidente de la petrolera estatal y reguladora de gas, la Comisión de Ferrocarriles de Texas.
“La cantidad de gas natural que fluye de los campos de esquisto de Estados Unidos hacia México ha aumentado rápidamente en los últimos años, duplicándose desde mediados de 2014 hasta hoy y se espera que vuelva a duplicarse en los próximos añosâ€, dijo Garza.
Aumenta capacidad
Más de la mitad de las exportaciones de gas natural de Estados Unidos han llegado a México desde abril de 2015. Para mover el gas, la capacidad de gasoductos de Estados Unidos a México también va en aumento.
Actualmente está en 7.3 mil millones de pies cúbicos por dÃa, en su mayorÃa se dirige desde Texas hacia el noreste y partes centrales de territorio mexicano.
Se prevé que cuatro nuevos oleoductos desde Estados Unidos hacia México se pondrán en funcionamiento el próximo año, y se espera que otros dos empiecen a mover gas en 2018.
“Parte de esta demanda proviene ciertamente de la economÃa, la población y el sector manufacturero en constante crecimiento de México.
“Pero en su mayor parte refleja la transición a largo plazo del paÃs hacia fuentes de electricidad más limpias y baratas, lejos del carbón y los combustibles y hacia el gas naturalâ€, comentó Garza.
Pemex controló la producción y distribución de petróleo del paÃs a partir de 1938, pero en 2013 en Gobierno de Enrique Peña Nieto decidó terminar con el monopolio y abrir el mercado a la competencia internacional.
La medida ha afectado a todos los aspectos de la energÃa en México, desde invitar a los competidores al negocio de la gasolinera al abrir las subastas a compañÃas internacionales para perforar en los campos onshore y offshore de México.
La reciente subasta de algunos campos de aguas profundas en alta mar en diciembre, atrajo a las mayores compañÃas petroleras del mundo a licitar. Garza lo llamó un gran éxito que atraerá 34 mil millones de dólares en inversión durante 35 años.
“Estos campos de aguas profundas eran algunas de las joyas de la corona del paÃs: grandes, rentables y accesibles a través de tecnologÃa que ya ha sido probada en el lado estadunidense de la fronteraâ€, señaló Garza.
Salir del ‘hoyo’
México necesita esa afluencia de inversión extranjera para revertir su declinante producción de petróleo y gas, pero lleva tiempo, dijo Thomas Tunstall, director de investigación de la Universidad de Texas en San Antonio.
México utiliza principalmente carbón y fuel para la generación de electricidad y quiere pasar a fuentes más limpias, pero no puede moverse lo suficientemente rápido para satisfacer todas sus necesidades.
“Están muy interesados en importar gas naturalâ€, dijo Tunstall.
Eso se mezcla con lo que está sucediendo en Texas, donde algunos de los campos más cercanos a México –el Eagle Ford Shale y la cuenca del Permiano– producen un total de 3 millones de barriles diarios, pero queman gran parte del gas natural como un subproducto residual, enfatizó Tunstall.
Con el Eagle Ford Shale en el sur de Texas, el Condado de Webb es el principal productor de gas natural del estado.
La EIA dijo que la producción doméstica de gas natural en México podrÃa aumentar y eventualmente desplazar la demanda de gas estadunidense.
Sin embargo, Garza dijo que no ve mucho riesgo a largo plazo para los gasoductos de Estados Unidos a México.
Incluso cuando más producción mexicana entre en lÃnea, habrÃa poco incentivo para que México deje de importar el gas de Texas.
“Es cierto que la reforma energética de México está buscando aumentar la producción de gas natural, pero es un objetivo a largo plazo, no significarÃa mucho para estas importaciones actuales de gas natural.
“Con los ductos instalados para llevar el gas natural de Estados Unidos directamente a las plantas de generación de electricidad de México (y el gas en los dos paÃses tiene el mismo precio, dado el mercado regional), es difÃcil imaginar cuáles serÃan los incentivos financieros para desplazar este suministro de gas natural mexicano en los próximos añosâ€.