El agobio del regreso a clases a distancia que experimentaron miles de hogares en México se multiplica para Joaquín y írica
Por Agencia Reforma
Zapopan, Jalisco.- La alarma suena a las 6:00 horas y el trajín empieza en la casa de los Gallegos Aguirre.
El agobio del regreso a clases a distancia que experimentaron miles de hogares en México se multiplica para Joaquín y írica: con siete hijos estudiantes y una bebé de cinco meses.
Desayunan temprano, se ponen los uniformes, toman sus sillas y entran a la escuela... en el comedor, la sala, jardín o el estudio de su casa.
Desde segundo de preescolar hasta segundo de secundaria, entre los 3 y 12 aí±os de edad, los cuatro varones y tres nií±as -de dos colegios y un kínder distintos- se conectan a sus aulas virtuales con la conexión a Internet compartida.
"Ser una familia numerosa en estas circunstancias ha sido una bendición porque estamos más unidos, dentro de todo lo malo o lo caótico que puede ser; nos ha ayudado a reinventarnos, a ser todavía más organizados y darnos cuenta de que nos apoyarnos y todos tienen que ayudar para salir adelante y sobreponerse. Ha sido un gran aprendizaje", dijo írica Aguirre, quien tiene que "danzar" de un lado a otro para supervisar, mientras sostiene a la más pequeí±a en brazos.

Ella además encuentra tiempo y energía como maestra en Antropología y Filosofía en la Universidad Panamericana.
Con la nueva dinámica desempolvaron dispositivos o pidieron prestados algunos a parientes y amigos para que todos contaran con los nuevos "útiles escolares": los celulares, tabletas y computadoras portátiles; la TV no ha sido necesaria.
"No planeas una familia grande y mucha gente se asusta. Cualquier papá sabe que no hay dinero que alcance, pero todos hemos aprendido a administrarnos, a programar gastos para que no falte lo básico y hacemos un buen equipo", contó Joaquín Gallegos, quien combina trabajos como abogado, asesor legal y vendedor de seguros.