A Adrián LeBarón le cambió la vida el lunes 4 de noviembre, cuando un grupo armado asesino a una de sus hijas y a cuatro nietos.
Por: Notimex
Bavispe, Son.- A Adrián LeBarón le cambió la vida el lunes 4 de noviembre con el asesinato de su hija y cuatro nietos. Al narrar lo que vio cuando llegó a la zona donde fueron acribillados y calcinados se le corta la voz y contiene las lágrimas.
En entrevista habla de su vida personal que incluye cuatro esposas, sus 36 hijos -ahora 35 después de la muerte violenta de MarÃa Rhonita- y de sus 89 nietos -hoy 85 con el asesinato de cuatro de ellos-.
“Aquà empiezan jóvenes, es la herencia que dejaron nuestros padres. Sà creo que puede ser muy controversial mi posición. Se critica la práctica de la sexualidad fuera del contrato matrimonial, cuando esto pasa buscas conseguir pareja, necesitas practicar tu sexualidadâ€, explica, y menciona que los jóvenes mormones se comprometen a los 16 o 17 años a tener una familia y comienzan a tener hijos.
Cuando son adolescentes se van para Estados Unidos a trabajar en la construcción, el dinero que ganan lo envÃan a México para invertirlo en tierras y en la producción en el campo.
“Nunca he tocado a una mujer que no sea mi esposa, en todos los casos la mujer (la esposa) te entrega a la otra mujerâ€, explica y acepta la poligamia que ejerce manteniendo relaciones con cuatro mujeres distintas, con las que ha criado familias numerosas.
Cuenta que cuando se da un nuevo matrimonio, la esposa aprueba la relación de su esposo y el dÃa de la ceremonia ella cumple con el ritual de entregársela en el altar.
“Es algo que se critica en nuestra sociedad, pero no es por imposición religiosaâ€, asegura LeBarón y reitera que es una herencia de sus padres.
Ella era muy valiente
Respecto a lo ocurrido en la brecha, habla de la valentÃa de MarÃa Rhonita quien tenÃa 10 años viviendo en La Mora y recorrÃa cada semana esa ruta pedregosa para ir a visitar a sus padres a la colonia LeBarón en Arteaga, Chihuahua.
“Nos regalaron 10 años de seguridad y progreso. Ella lo pagó con valentÃa de subir y bajar. Curiosita era su naturaleza, ella sà podÃa hacerme piojito. Era una luz, muy tierna, una angelita. Ella vivió más tiempo en este pueblo que conmigoâ€, cuenta.
Agrega que al casarse con Howard Miller se fue de Arteaga a vivir a La Mora, con quien concibió siete hijos, de los cuales sólo quedan tres.
Rhonita hablaba de sus planes de irse de La Mora para volver a la colonia LeBarón donde hay preparatoria, ya que sus niños estaban creciendo. Los niños mormones son escolarizados en casa, cuando son mayores ingresan a planteles educativos, comúnmente en ciudades estadounidenses pues la mayor parte del tiempo se comunican en inglés.
El reclamo constante durante la entrevista realizada en el porche de la casa de su hija Rhonita con la montaña como paisaje, es la lentitud con la que las autoridades de los tres niveles de gobierno reaccionaron ante la masacre.
Cuestiona que llegaron más rápido los LeBarón desde Arteaga, Chihuahua - pese a que tuvieron que circular por kilómetros de terracerÃa- que las autoridades sonorenses, porque el ataque se dio dentro de la jurisdicción de Sonora.
Los casquillos quedaron esparcidos en una loma, justo en la lÃnea divisoria con Chihuahua. Desde ahà los miembros del grupo criminal accionaron sus armas largas y mataron a las mujeres y niños.
Las camionetas presentan múltiples impactos de bala que muestran su trayectoria y donde se comprueba que no hubo contrafuego.
Los LeBarón junto con los Miller y los Langford organizaron la búsqueda de sus familiares, especialmente de la niña Mackenzie, quien fue encontrada en la sierra, descalza y herida de un pie; al dar con ella solo les decÃa “tenemos que regresar por ellosâ€, refiriéndose a los niños sobrevivientes.