Veracruz revivió el terror en todos los rincones del estado.Â
Por: MilenioVeracruz.- La masacre en una fiesta ocurrida el pasado 20 de abril en Minatitlán, Veracruz, donde fue ejecutado hasta un niño de un año, revivió el terror en todos los rincones del estado. No es para menos: los secuestros casi se han triplicado, los homicidios no bajan y este estado es el lugar donde más fosas clandestinas se han hallado desde diciembre.
Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), los homicidios en la entidad siguen igual: desde 2017, en cada primer trimestre de año promedian cuatro al dÃa. Además, de enero a marzo de 2019 se han contabilizado 111 secuestros (un promedio de uno al dÃa), cifra muy por arriba de los 38 que se registraron en el mismo periodo del año pasado o de los 46 registrados en los primeros meses de 2017.
Veracruz también encabeza la lista negra de entidades con mayor número de fosas clandestinas: tres de cada diez halladas en el paÃs de diciembre a la fecha se descubrieron en este estado, de acuerdo con datos de la SecretarÃa de Gobernación. Se trata de 34 por ciento de las fosas ubicadas entre el 1 de diciembre de 2018 y el 13 de mayo de 2019 en todo México.
Buena parte de esos hallazgos se dieron gracias al trabajo de los colectivos de familiares que buscan a sus desaparecidos y que desde 2012 se han organizado en diversos municipios del estado. Hoy, esos grupos de la sociedad civil también son amenazados por las organizaciones criminales.
A Sandra Cortaza los presuntos delincuentes que secuestraron y desaparecieron a su hijo y su esposo en 2014 la obligaron a desplazarse fuera de Veracruz y se apoderaron de su casa y sus bienes desde hace unos meses.
“Yo tengo papeles (que comprueban) que es mi casa, yo pago predial y todo, pero ya no quise volver porque me dio miedo, me dijeron que me fuera o me pasarÃa lo mismo que a mi esposoâ€, cuenta esta mujer de 54 años que hoy trabaja en una fábrica muy lejos de Minatitlán, donde crió a sus tres hijos.
En agosto de 2014, una madrugada, civiles y policÃas entraron a la casa de Sandra: “Tirotearon todo, no encontraron nada porque no tenÃamos nada y se llevaron a mi esposo y a mi hijo. A mà y a mi hija, que entonces estaba embarazada, nos dejaron golpeadas en el pisoâ€.
Tres dÃas después, cuenta Sandra mientras sostiene las fotografÃas de sus desaparecidos, “empezaron a hablar, que querÃan rescate. Me pidieron 300 mil pesos, pero apenas les junté 75 mil y les di los autos, uno de mi esposo, otro de mi hijo y otro de mi yernoâ€.
La familia Cortaza vendió algunas pertenencias y se hizo de un crédito bancario con la esperanza de recuperar a Jorge Eduardo Velázquez y a Jorge Villaseca Reynaldo. “Trece dÃas después me llamaron y me dijeron dónde me lo iban a dejar y yo fui; no habÃa nada y ya no supimos de ellosâ€.
Un año más tarde, el colectivo de madres en búsqueda en Coatzacoalcos se puso en contacto con Sandra. Los cuerpos de seis jóvenes habÃan sido localizados con impactos de bala cerca de un arroyo. Uno de ellos se parecÃa mucho a su hijo Jorge Eduardo.
“Me fui rápido a Xalapa, ahà me sacaron sangre, también me hicieron ir a Veracruz y a otra fiscalÃa en Córdoba, pero nunca pude lograr que le hicieran pruebas de ADN al cuerpo del joven que supuestamente era mi hijoâ€.
Según la mujer, la fiscalÃa del estado se negó a practicar pruebas al cuerpo y tampoco le explicaron dónde colocarÃan los restos ni qué ocurrirÃa con las pruebas periciales de ese cadáver que, por las caracterÃsticas fÃsicas y las fotografÃas de la carpeta pericial, coincidÃan con su hijo.
“Hasta hoy yo creo que es él y no tengo a dónde ir a llorarle o dejarle floresâ€, se lamenta Sandra, quien hoy integra el Colectivo de Madres en Búsqueda Belén González, uno de los muchos grupos al sur del estado que ha localizado fosas en todo Veracruz.
De 2017 a la fecha, los colectivos han identificado al menos nueve fosas clandestinas. Los restos que han logrado sacar, explica Belén González, lideresa del colectivo y madre de Jacob Vicente Jiménez González, desaparecido por policÃas en septiembre de 2015, según la denuncia, rondan los 300 y cada dÃa se actualiza la cifra.
Apenas el fin de semana, tres colectivos detectaron restos en una nueva fosa en el municipio de Úrsulo Galván, al norte del estado. “Hasta esa fecha llevábamos 64 restos y se está trabajando en la ubicación de más puntos, donde creemos que vamos a encontrar muchos másâ€, señala la activista.
Pero, lamenta, “de nada ha servido que encontremos cuerpos y estemos encontrando fosas, si todo se traba cuando entra la fiscalÃa. Ahà es donde ya no podemos accesar a la información, porque no hay reactivos, no hay personal, no hay dónde poner los restos y por eso existe un rezago muy grande sobre las identificacionesâ€.
La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del estado, Namiko Matzumoto, afirma que una de las violaciones más recurrentes de las autoridades en la entidad es la opacidad sobre el estatus de los restos recuperados. “No se les ha dado certeza a las vÃctimas bajo el argumento de la falta de capacidad o de recursos humanos y económicosâ€, reprocha.
La información sobre el actuar de la fiscalÃa se ha complicado en buena medida por las diferencias polÃticas entre el fiscal del estado, Jorge Winckler, y el gobernador Cuitláhuac GarcÃa.