
El gobierno solicitó 236 millones 759 mil 424 pesos para la Coordinación General de Transportes Aéreos y Personales, que se encargaba del manejo de la flotilla del Presidente.
Por: El Financiero
De acuerdo con una revisión hecha al documento que se mandó a la Cámara de Diputados para su discusión y aprobación, el gobierno de López Obrador solicitó 236 millones 759 mil 424 pesos para la Coordinación General de Transportes Aéreos y Personales, que, hasta el 1 de diciembre, se encargaba del manejo de la flotilla del Presidente.
La suma es similar a la solicitada en 2018 por el entonces presidente Enrique Peí±a Nieto, que fue de 241 millones 223 mil pesos.
En la descripción de la partida que se solicitó este aí±o están conceptos como sueldos base, aguinaldo, compensaciones para el personal, servicios de telefonía, refacciones, gastos en actividades de seguridad y logística, servicios de Internet, servicios integrales de telecomunicaciones, seguro de bienes patrimoniales, fletes y maniobras, servicios de limpieza, entre otros.
También se encuentran servicios de jardinería, impuestos y derechos de importación, pago de patentes, servicios de energía eléctrica, productos farmacéutico, utensilios para el servicio de alimentación y artículos deportivos y blancos.
Según el Presupuesto de Egresos 2019 se mantienen los gastos para el Estado Mayor Presidencial, que ascienden a 372 millones de pesos.
De acuerdo con datos del entonces Estado Mayor Presidencial, las aeronaves que integran la Flota Aérea Presidencial y cuya misión principal es la de âproporcionar el servicio de transporte aéreo al Presidente de la República, así como a los servidores públicos y demás personas que determine el propio titular del Ejecutivo Federalâ, son 20 en total.
Tres aviones Boeing, incluyendo el TP01, modelo 787-8, que el propio López Obrador ha dicho que âno lo tienen ni Donald Trumpâ; cuatro aviones Gulf Stream, un avión âbeechcraftâ modelo 2014, ocho helicópteros Airbus, además de cuatro helicópteros Agusta Westland, que corresponden al aí±o 2013.
En septiembre pasado, durante su gira de agradecimiento, cuando un avión comercial en el que viajaba se demoró cuatro horas debido a la lluvia, López Obrador afirmó que âno por esto voy a cambiar de opinión. No me voy a subir al avión presidencialâ.