
Llamó a no dejar que la indiferencia se adueí±e de los hombres.
Por: Agencias
Ciudad del Vaticano.- El Papa urgió a no resignarse al âdemonio de la guerraâ, a âla locura del terrorismoâ y a âla fuerza engaí±osa de las armas que devoran la vidaâ, en un mensaje al encuentro internacional âPuentes de pazâ.
Al dirigirse a los participantes de la reunión, organizada por el movimiento católico âComunidad de San Egidioâ y la diócesis italiana de Bolonia, Francisco calificó de urgente el âtejer las tramasâ de la pacífica convivencia para el porvenir.
âEn el mundo globalizado, en donde desgraciadamente parece más fácil exaltar distancias y ocultarse en los propios intereses estamos llamados a comprometernos juntos para acercar entre sí a las personas y a los pueblosâ, indicó, según el texto dado a conocer por la sala de prensa del Vaticano.
Llamó a no dejar que la indiferencia se adueí±e de los hombres y los convierta en cómplices del mal terrible que es la guerra, crueldad pagan principalmente los pobres y los más débiles.
A todos los creyentes en las religiones, los exhortó a no sustraerse de en su responsabilidad de promover la paz en la aldea global, porque las religiones, si no persiguen los caminos de la paz âse desmienten a sí mismasâ ya que ellas están llamadas a construir puentes.
âNuestras diferencias no deben, por lo tanto, ponernos los unos contra los otros: el corazón de quien cree verdaderamente exhorta a abrir, siempre y como sea, vías de comuniónâ, precisó.
Por eso convocó a los líderes religiosos a mirar âmás allá de los intereses de parte y del momentoâ, involucrando a los jóvenes para que se conviertan en constructores y educadores de paz.
âComo creyentes, no podemos sino advertir la urgencia de acoger el fuerte grito de paz que se eleva de sus corazones y de construir juntos ese futuro que les pertenece. Por ello, es necesario construir puentes entre las generaciones, puentes sobre los cuales podamos caminar de la mano y escucharnosâ, insistió.
En el encuentro participan representantes de diversas religiones, iglesias cristianas y líderes sociales, entre ellos el sacerdote mexicano Alejandro Solalinde, defensor de migrantes y director del albergue Hermanos en el Camino, y la hija de Martin Luther King, Bernice King.