
Paula Maxa era apreciada por sus gestos excesivos, los gritos (mudos, eso sí) de terror
Por Agencias
Espaí±a.-Â El nombre de Paula Maxa no está en la memoria colectiva como el de Brad Pitt, por ejemplo y, sin embargo, la actriz francesa (7 de diciembre 1898- 23 septiembre 1970) tiene un lugar en la historia del cine mundial.
Fue su especialidad, morir en pantalla, en muchas ocasiones de una forma brutal y despiadada, la que la convierte en parte de la historia del celuloide. Tan bien hacía de víctima que Maxa, cuyo nombre real era Marie-Thérí¨se Beau, fue elegida para interpretar el papel de asesinada hasta en 358 ocasiones. La cuestión no era casual. Los directores de la época apreciaban sus gestos excesivos, los gritos (mudos, eso sí) de terror, a los que acompaí±aban dos expresivos ojos saltones de los que brotaban lágrimas en su excelente simulación del pánico y la histeria de ser matada. De hecho, su registro cinematográfico es menor comparado con su verdadera carrera: el teatro. Allí, sobre las tablas, murió hasta en 30.000 ocasiones. Tan encasillada quedó para el celuloide que la propia Maxa rechazó seguir interpretando víctimas en los últimos papeles de su vida, y optó por reinventarse en el teatro, vivita y coleando, haciendo papeles de comedia.
Información por ABC.ES