
El juego fue desarrollado por el Grupo Acid Publishing Group
Por: Agencias
Espaí±a.- Un videojuego que permite al jugador simular ser un tirador en una escuela ha causado indignación en Estados Unidos. Los padres de los alumnos víctimas de la matanza en el centro escolar de Parkland en Florida, el pasado febrero, y en Santa Fe en Texas hace una semana, han montado en cólera. Algunos políticos también han alzado su voz indignados por este tipo de entretenimiento y se ha activado una petición online para evitar la comercialización de Active Shooter (Tirador Activo), el próximo 6 de junio. Finalmente, el juego ha sido retirado.
Según el adelanto del juego al que tuvieron acceso algunos medios de comunicación, los jugadores pueden elegir formar parte del grupo especial de la policía (SWAT) que accede a una escuela para enfrentarse a una persona que ha entrado armada en el recinto o, directamente, ponerse en la piel del atacante.
El juego fue desarrollado por el Grupo Acid Publishing Group y estaba previsto que se comercializara a través de la plataforma digital Steam, gestionada por Valve Corporation, para jugar online con un coste de entre 5 y 10 dólares. Sin embargo, en los últimos días los familiares de las víctimas han repudiado el juego y han llamado al boicot.
"Desde que mi hija murió en un tiroteo en la escuela, he visto y oído muchos horrores. Este juego es uno de los peores", indicó en un mensaje de Twitter Fred Guttenberg, padre de una adolescente muerta en el tiroteo de la escuela secundaria en Parkland el pasado febrero.
La presión a la compaí±ía también vino por parte de miles de personas que se sumaron a una petición en Internet para evitar que el juego saliera a la venta. El martes por la noche superaba los 100.000 apoyos.
No es la primera vez que se presenta un juego de este tipo y genera malestar en Estados Unidos. Hace más de una década el joven Danny Ledonne creó un rudimentario videojuego dedicado a la matanza de Columbine, perpetrada en un instituto en la localidad de Colorado en 1990.
https://youtu.be/MFw7rlQY-T4Con información de El País