
Por horas el originario de Veracruz luchó por su vida.
Por: Bernardo García
Ramos Arizpe.-Â Trágica muerte encontró un pastor, quien murió aplastado por toneladas de tierra ayer por la maí±ana en el ejido Las Esperanzas.
Como Bernardo Vinicio Ramírez, de 35 aí±os, fue identificada la víctima, quien durante cerca de cinco horas luchó por su vida bajo a los escombros del acantilado que se le vino encima cuando trabajaba.
Pobladores del sitio aseguraron que alrededor de las 10:30 de la maí±ana escucharon los lamentos a lo lejos, desplazándose hasta el lugar, encontrando a Bernardo sepultado bajo la tierra, por lo que desesperadamente intentaron brindarle los primeros auxilios de manera infructuosa, siendo el momento en que por todos los medios intentaron solicitar el auxilio de los cuerpos de rescate .
Onofre Alonso, de 76 aí±os, y Jesús Ríos, de 72, participaron en las labores de rescate, pero tras intensas horas y después de brindarle consuelo al no poderlo ayudar y únicamente tomarlo de la mano, finalmente la víctima murió; minutos después la tan ansiada ayuda llegó por parte de los rescatistas del cuerpo de bomberos.
Fueron los socorristas quienes seí±alaron a los pobladores que ya no había nada por hacer, solicitando la presencia de las autoridades ministeriales y retirándose de lugar.
Cerca de las 18:00 horas arribó el contingente de elementos ministeriales, encabezados por agentes de Servicios Periciales quienes se encargaron de fijar el cuerpo, dando paso al agente del ministerio público para que ordenara el levantamiento del mismo, siendo trasladado al Semefo, donde le fue practicada la necropsia de ley.
EN LA SIESTA
Reina Ceferina Mata, amiga de la víctima, seí±aló que lo conoció un aí±o atrás en Cadereyta, Nuevo León, aseguró que Bernardo de origen veracruzano continuamente consumía sustancias psicotrópicas así como bebidas embriagantes.
En Las Esperanzas llegaron con la promesa de tener trabajo, alimento y abrigo, lo que los hizo cambiar de residencia. Pero tras llegar fueron abandonados y gracias a la ayuda de Gerardo Ventura, âEl Yiyoâ, quien les dio trabajo, que decidieron vivir tranquilamente del campo.
La mujer aseguró que la víctima tenía la mala costumbre de dejar a los animalitos que pastoreaba libres y aprovechar para tomar una siesta bajo la sombra; apuntando a que ese pudiera ser el motivo por el cual se encontró en el fondo del arroyo Los Patos al momento del deslave.