Se revela la ubicación de tal vez cientos de muertos olvidados bajo las aguas de las presas
Por: AgenciasÂ
Saltillo, Coahuila.- Las desapariciones de civiles a manos del grupo delictivo de Los Zetas se ha multiplicado durante años, arrojando a centenares de vÃctimas dentro del anónimo mundo de las estadÃsticas sobre la violencia en el norte dek paÃs, y a sus familias dentro del trágico e infructuoso proceso de búsquedas de cuerpos que parecen haberse desvanecido en el aire.
De acuerdo con un reportaje elaborado por Juan aberto Cedillo y publicado en el portal de Proceso, un elemento de la FiscalÃa de Coahuila Especializada en la Localización y Búsqueda de Personas Desaparecidas, acudió al penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, a entrevistar a Omar Treviño Morales, también conocido como el “Z-42â€, quién ha fanfarroneado acerca de su autorÃa en más de dos mil muertes durante su tiempo de colaboración en la organización criminal.
El motivo de la visita era para lograr que el “Z-42†revelera la ubicación de cientos de desaparecido a manos de Los Zetas, tanto en Coahuila asi como en otros estados del norte mexicano. Sin embargo, tras horas de interrogatorio, ruegos y amenazas de muerte en contra del agente, parecÃa que no podrÃa obtenerse información alguna.
Al final, tal vez inspirado por compasión o lastima, Treviño Morales decidió responder solo una cosa: "Pues busquen en las presas".
Y asà fue como, de acuerdo con Proceso, el criminal que en marzo de 2011 asesinara, junto con otros sicarios, a 40 personas, entre las que se encontraban mujeres y dos menores, dio un indicio para la búsqueda de los cuerpos desaparecidos, señalando un lugar del cuál se sabe extraoficialmente, ha funcionado como fosa común de los criminales por años.
Cientos de personas han sido asesinadas y a manos de miembros del Cartel de Golfo y Los Zetas a lo largo del norte del paÃs, con mayor frecuencia reportándose personas desparecidas en los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Durango, el ultimo normalmente dominado por grupos secuaces del Cártel de Sinaloa, antagonistas de las otras organizaciones criminales, que matan a sus rivales y los despachan dentro de presas de estos estados.
Las autoridades han reunido decenas de confesiones y testimonios de los criminales involucrados, en las cuales afirman como sus vÃctimas descansa en su gran mayorÃa bajo las aguas de diques, como las presas de Don MartÃn y la Amistad de Coahuila; la Laguna de Salinillas, La Boca, El Cuchillo y Cerro Prieto de Nuevo León, asà como Falcón y Vicente Guerrero, Emilio Portes Gil y Marte R. Gómez, entre otras ubicadas en Tamaulipas, según la investigación de Proceso.
A pesar de las declaraciones por los mismos perpetradores hacia las autoridades, las investigaciones en estos sitios han sido escazas o prácticamente nulas por parte de elementos de seguridad estatales y federales. Hasta la fecha se han realizado solamente cinco operativos de búsquedas en conjunto entre todos los estados mencionados, de manera secreta por elementos de seguridad.
De acuerdo con el testimonio otorgado al medio por parte del Fiscal especial para la Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas, José Angel Herrera, el estado de Coahuila ya ha realizado tres operativos de búsqueda en una de las regiones que fue dominada por el grupo de Los Zetas desde el año 2010, enfocándose principalmente en la presa Don MartÃn en 2012.
“En la búsqueda de cuerpos participaron buzos, el cuerpo de bomberos y se utilizó un dron acuático para alcanzar profundidades donde no podÃan llegar los buzosâ€, precisó el Fiscal Herrera en entrevista con el medio.
Sin embargo, a pesar de la utilización de todos los recursos oficiales, el fango impidió la localización de las vÃctimas, además de que los minerales de las aguas van diluyendo los restos que no fueron devorados por la fauna salvaje que habita en el área.
El fiscal también señaló que la base de operaciones de los Zetas se asentaba en una zona aledaña del Ejido Aura, al norte del estado, en el cuál se llegaron a entrenar a un estimado de 132 prófugos del Cereso de Piedras Negras, para ser capacitados como sicarios de la organización.
“Era un punto de reunión y adiestramiento. Los jóvenes que reclutaron ahà fueron entrenados. Localizamos una gran pared que era utilizada como tiro al blanco y evidencias de casquillos percutidosâ€, comentó Herrera.
A pesar de todas las presunta pruebas, muchas de las familias de las vÃctimas permanecen a la espera, a ciegas, mientras las autoridades siguen con su pausada búsquedas de respuestas en un paÃs que cada vez más se ve azotado por una violencia que se vuelve cotidiana.
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Fuente: El Debate