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Consuelo Morales, la directora de Cadhac, conoció al menos dos casos de grupos de personas desaparecidas.
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Presa La Boca, tumba de joven modelo y sus amigos

Consuelo Morales, la directora de Cadhac, conoció al menos dos casos de grupos de personas desaparecidas.

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Autor: Superchannel
20 de febrero de 2018 a las 04:26 · 3403 Vistas · 2 min de lectura

Consuelo Morales, la directora de Cadhac, conoció al menos dos casos de grupos de personas desaparecidas.

Por: Proceso
Ciudad de México.- Derivado de las confesiones, la directora de la organización Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (Cadhac), Consuelo Morales, conoció al menos dos casos de grupos de personas desaparecidas que terminaron en las presas del norte de México. En el caso de Durango, comentó que dentro de una presa localizaron 20 cuerpos. “Tengo conocimiento sobre un operativo que se realizó en una presa de Durango donde se sacaron 20 cuerpos”, contó Consuelo Morales. Asimismo, recordó el caso de un modelo de ropa que se encontraba en la presa La Boca juntos a sus amigos. La dirigente de Cadhac recordó que en Nuevo León también se realizó un operativo años atrás en la presa La Boca para buscar a cuatro jóvenes, entre ellos uno originario de Acapulco y un joven que trabajó como modelo. Óscar Chavana Leal, un joven rubio y atlético quien era modelo de Zara, se encontraba con tres jóvenes más que viajaron a la presa la Boca en su camioneta de reciente modelo, el 12 de enero del año 2008. Estaba acompañado por sus amigos Daniel Treviño Rodríguez, Julio Alberto Josué López Alonso y Leonardo Garza González. Esa tarde pasearon en una lancha en el paraje Bahía Punta Cristalina del Municipio de Santiago, ubicado a unos 45 kilómetros de la zona metropolitana de Monterrey. Abandonaron la presa al filo de las 19:30 horas y a partir de esa hora sus familias perdieron contacto con ellos. El municipio de Santiago, un pueblo “mágico”, estuvo controlado por Los Zetas. En agosto del 2010 su alcalde Edelmiro Cavazos fue “levantado” de su domicilio por un grupo de hombres armados integrado por sicarios y policías municipales. Horas después su cadáver apareció en una carretera del municipio. Sus verdugos primero lo torturaron y al final le destrozaron la cabeza con un hacha. La camioneta de Óscar, una Dodge Ram doble cabina color gris, portaba en sus llantas unos llamativos y caros rines de aluminio que fueron localizados meses después en un vehículo en el que fue capturado un grupo de Zetas. Desde que Óscar desapareció su familia inició su búsqueda y colocó mensajes en Internet y redes sociales en inglés y español. A partir de ese momento comenzó una tragedia para sus padres y hermanos. Julia Alonso, madre de Julio Alberto López, también inició una desesperada búsqueda para localizar a su hijo. Desde Acapulco comenzó a presionar a las autoridades federales para que lo buscaran. Julia Alonso reconoció la camiseta que portaba su hijo cuando desapareció y que vestía otro miembro de los Zetas que fue capturado meses después. Todos los detenidos a los que se les encontraron objetos de Oscar Chavana y de Alberto López se negaron a declarar sobre el paradero de los cuatro jóvenes desaparecidos en la presa de La Boca. Años después, la madre de Alberto López logró que la Procuraduría General de la República (PGR) ofreciera dos millones de recompensa a quienes proporcionaran información que permitiera localizar a los desaparecidos. Fueron colocados grandes anuncios en diversas partes del Noreste. Cinco años después, en agosto de 2013, se obtuvieron datos que arrojaron que los cuerpos de los cuatro hombres estaban en el fondo de la presa la Boca. Para los primeros días de septiembre de ese año la PGR arrancó un operativo donde participaron unos 30 efectivos entre ellos una docena de buzos especializados para intentar localizar los cadáveres. Durante tres días lanchas, equipo especializado y buzos peinaron la zona de la presa La Boca donde se presume pudieran estar los restos de los cuatro jóvenes, sin obtener resultados. El fracaso terminó con la esperanza de las familias de contar con restos para “enterrar”. Así que la tragedia terminó por hundir en una depresión a la familia de Óscar Chavana. A Nelly Chavana, hermana menor de Óscar, quien también tenía una prometedora carrera como modelo y actriz, ahora se le puede ver desaliñada como si fuera una indigente, con la mirada extraviada y con pisadas que reflejan su tristeza deambulando por las calles del Barrio Antiguo de Monterrey.

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