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Organizaciones comunitarias y religiosas construyen refugios para proteger a familias indocumentadas.
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Crean red clandestina para esconder a inmigrantes

Organizaciones comunitarias y religiosas construyen refugios para proteger a familias indocumentadas.

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Autor: Superchannel
24 de diciembre de 2017 a las 23:51 · 627 Vistas · 2 min de lectura

Organizaciones comunitarias y religiosas construyen refugios para proteger a familias indocumentadas.

Por EFE

Los Ángeles.- Un grupo de estadunidenses llevó los actos de resistencia contra las deportaciones de la Administración del presidente Donald Trump de las calles a sus propias casas y en secreto preparan cuartos para ofrecerlos a indocumentados que son buscados por Inmigración.

“Cuando los afroamericanos estaban escapando de la esclavitud había casas clandestinas para ayudarles a protegerlos”, explicó a Efe Ron Góchez, dirigente de la organización comunitaria Unión del Barrio en Los Ángeles, California.

“En Alemania, en Europa, cuando estaba la persecución contra los judíos (Segunda Guerra Mundial) se hacía también. Y creo que ahora nosotros tenemos la responsabilidad histórica, es un deber, de proteger a nuestra gente”, agregó.

Durante una entrevista, Góchez mostró a Efe una casa “en algún lugar de Los Ángeles” en donde las herramientas de trabajo no paraban de sonar en el ático que está siendo acondicionado para transformarlo en dormitorio.

“Aquí lo que se ve es una de varias casas que están dispuestas a recibir gente para poder defenderlas en un caso extremo”, indicó el líder comunitario, quien aseguró que debido a las redadas y las deportaciones, “es importante que esos espacios existan en casas, en iglesias, en cualquier parte”.

El activista reveló que un cuarto con afiches revolucionarios de Pancho Villa, el Che Guevara, libros y banderas de exguerrillas centroamericanas ya albergó inmigrantes que no podían pagar vivienda y jóvenes centroamericanos que emigraron solos sin la compañía de un adulto. El dirigente de la Unión del Barrio aclaró que la solidaridad de las “casas santuario” se inició bajo la Administración del presidente Barack Obama, “quien no lo anunció, pero deportó cerca de 3 millones de personas”.

“Las redadas van a incrementar, los ataques van a incrementar y por lo tanto nosotros tenemos que incrementar la resistencia. Pero sólo tener miedo y quedarse congelado por el miedo, eso no nos va a ayudar, lo que va a ayudar es organizarnos y por eso estamos haciendo esto”, aseguró Góchez.

El profesor de historia en escuelas secundarias angelinas estima que son “cientos o miles” las casas clandestinas para indocumentados en todo el país.

“Yo en lo personal conozco de por lo menos 50 casas de los grupos con los que yo trabajo, pero sabemos que hay otra gente (en California) que está haciendo lo mismo”, reveló.

“No sólo es algo que sólo son los latinoamericanos, sabemos que hay redes aquí en Los Ángeles de gente anglosajona que está participando, que están prestando sus casas, ellos entienden el miedo que la gente siente, ellos entienden el peligro que esta gente corre”, aclaró Góchez.

EN TODO EL PAÍS

El movimiento de las casas secretas “es nacional, aunque en verdad todavía no está bien coordinado, sabemos que hay organizaciones haciendo esto en Boston, en Nueva York, en todas partes del país”, informó el activista hijo de inmigrantes de México y El Salvador.

De su parte, el director del Centro para Inmigrantes de la iglesia San Francisco de Asís de Nueva York, el fraile Julián Jagudilla, indicó a Efe que “el nuevo movimiento santuario” en su región es parte del esfuerzo de proveer protección a inmigrantes indocumentados en templos de religiones diversas.

“Las casas o espacios para inmigrantes que los proveen personas solidarias tiene que ser de manera clandestina, porque tenemos que estar conscientes de las repercusiones”, aconsejó.

UNA HABITACIÓN OCULTA

En el segundo piso de una vivienda en el sur de Los Ángeles, en California, se prepara un refugio para inmigrantes indocumentados. En ese espacio, ubicado en una zona que por décadas ha sido hogar de cientos de familias sin papeles, temen que en cualquier momento puedan llegar a buscarlos agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

El dueño de la propiedad, que pidió no divulgar su nombre, asegura que está dispuesto a albergar a cualquiera que enfrente un proceso de deportación y por el tiempo que sea. “Aquí se puede poner una cama”, dice. “Nos conocemos todos en la cuadra y hemos identificado a quién apoyaríamos”, agrega. Su plan es habilitar dos habitaciones más para acomodar a la mayor cantidad posible de inmigrantes. En su hogar también está disponible la sala, pero hay un “riesgoso” inconveniente: a quienes estén ahí les tocará responder las preguntas de los agentes migratorios, si estos llegaran hasta el pórtico.

Cerca de ahí, otra vecina que pide ser identificada como Karla ofreció refugio en su casa a su niñera, cuyo familiar fue uno de los 161 indocumentados arrestados en los operativos que ICE realizó hace dos semanas. “El señor todavía está detenido y los agentes iban por otra persona que vivía ahí”, dijo.

Estas acciones coinciden con los esfuerzos que realiza un grupo de iglesias angelinas, que desarrolla una red de hogares para ofrecer cobijo a las personas que estén en la lista negra de ICE. De hecho, líderes religiosos ya rehabilitan una casa en la que se espera puedan vivir hasta cuatro familias. Su ubicación es secreta.

De las redadas de Obama a las de Trump

La “lucha” de Unión del Barrio le lleva ventaja a la iniciativa de las llamadas casas santuario. En la década pasada –durante el mandato de Barack Obama– fue parte de la coalición que formó el llamado “Frente contra las redadas”, que ofrecía una línea telefónica por la que los inmigrantes alertaban de la presencia de agentes de ICE. Posteriormente, se convirtió en un recurso para evadir los retenes policíacos en los que eran confiscados los vehículos de los indocumentados, antes de que California decidiera otorgarles licencias de manejo.

Ahora, la organización usa las redes sociales, aplicaciones para celulares (como WhatsApp) y todo lo que esté a su alcance para “cuidarnos unos a otros”, aseguran.

Uno de sus primeros pasos ha sido crear registros de los hogares “prioritarios”: los domicilios de personas con cuentas pendientes con la justicia o con un historial de deportaciones.

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