La teorÃa de los cientÃficos de las instituciones Aix-Marseille y de la UNAM propone algunos cambios que incluyen que la energÃa, al fin de cuentas, si puede cambiar en cantidad.
Por: Agencias
Francia.- Durante muchos años se pensó que la expansión cósmica se estaba haciendo más lenta debido a la atracción gravitacional, pero en 1998 se descubrió que la velocidad de esta expansión no sólo no era más lenta, sino que se estaba acelerando como resultado de un misterioso componente energético del universo. Aunque se desconoce la naturaleza de esta energÃa, conocida como energÃa oscura (se cree que representa alrededor de 70% del contenido energético del universo), tres fÃsicos teóricos presentaron una novedosa propuesta acerca de su origen.
Daniel Sudarsky, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, y Thibault Josset y Alejandro Pérez, de la Universidad Aix-Marseille, en Francia, consideran que hay varias razones para pensar que, al contrario de lo que aprendimos en la escuela (la energÃa no se crea ni se destruye, sólo se trasforma), la energÃa en el universo no es fija ni se conserva: cambia gradualmente.
Un cambio asà no es compatible con la teorÃa de la relatividad general de Albert Einstein, pero sà con una versión un tanto modificada de la misma: la gravedad unimodular, considerada por el genial fÃsico durante sus investigaciones iniciales. En esa versión modificada, el acumulado a lo largo de la historia del universo de las pequeñÃsimas violaciones de la ley de la conservación de la energÃa se presentarÃa justo como una energÃa oscura.

Constante cosmológica
En la segunda década del siglo XX, mientras elaboraba su modelo del Universo, Einstein estaba convencido de que éste debÃa ser estático, pero eso no encajaba con lo que decÃa su teorÃa de la relatividad general. Con el fin de compensar los efectos de la gravitación causada por la masa del universo, Einstein introdujo en sus ecuaciones un término al que denominó la constante cosmológica.
Sin embargo, en la década siguiente, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble llegó a la conclusión de que el universo no era estático. Al observar el movimiento y distribución de galaxias muy lejanas notó que éstas se alejaban de nosotros a una velocidad que era proporcional a su distancia, de lo cual dedujo que el universo se expandÃa, como si hubiera surgido de una explosión. Frente a esto, Einstein comprendió que no era necesaria la constante cosmológica en sus ecuaciones y desechó este concepto.
“Desde la tercera década del siglo pasado sabemos que el universo se expande. El problema es que, según lo que entendemos de la gravitación, hasta hace poco menos de 20 años esperábamos que la velocidad de expansión del universo fuera disminuyendo debido a que la gravitación es atractiva, pero entonces se descubrió que estaba aumentando. Para explicar este fenómeno, los fÃsicos reintrodujeron la constante cosmológica, ahora rebautizada y generalizada –permitiendo con ello que no fuera exactamente constante– como energÃa oscura. El punto es que la explicación funciona, aunque no sabemos qué tipo de cosa es esa energÃa oscura, porque no se manifiesta de ninguna otra formaâ€, dice Sudarsky.
Medición problemática
La mecánica cuántica estándar es una teorÃa que explica el funcionamiento del mundo de los átomos y sus partÃculas subatómicas o elementales (electrones, protones…) y cómo estas partÃculas se comportan de manera diferente a como lo hacen los objetos de la vida diaria. En unas ocasiones actúan como una onda y en otras como una partÃcula. Este comportamiento está relacionado con lo que impide que a una partÃcula elemental se la pueda describir por su posición y velocidad. De hecho, la teorÃa indica que, en general, una partÃcula no tiene ni posición ni velocidad definidas, sino que existe en una especie de estado nebuloso. Pero cuando decidimos medir su posición o su velocidad, siempre adquiere un valor definido.
Un problema de la mecánica cuántica sin solución hasta la fecha es el de la medición. Sólo es posible describir una partÃcula mediante una expresión matemática llamada función de onda. Ésta permite calcular la probabilidad de encontrar un valor u otro, si medimos su posición o, alternativamente, su velocidad. Cuando se mide su posición o su velocidad, la función de onda cambia de manera instantánea a una correspondiente al valor encontrado de la posición o la velocidad, respectivamente; este cambio es conocido como el colapso de la función de onda que resulta de la medición.
Ahora bien, cuando se mide la posición de la partÃcula, el resultado no se puede predecir, lo que implica que el cambio de la función de onda introduce un aspecto aleatorio o estocástico (en parte resultado del azar y no determinado por la situación anterior) en su comportamiento. Por el contrario, si no hay ninguna medición, la función de onda cambia de manera totalmente determinada por su condición anterior, de tal suerte que se puede predecir cuál será el estado del sistema dentro de cien años y también decir cuál tenÃa hace cien años.
El problema es que la teorÃa cuántica no explica a qué se le ha de considerar una medición. ¿Es algo que ocurre sólo cuando un ser humano está involucrado o lo puede hacer un aparato por sà mismo? ¿Es algo que también se da cuando otro tipo de ser vivo interactúa con el sistema de interés? ¿Una mosca o una bacteria pueden llevar a cabo una medición? El hecho de que la mecánica cuántica no responda a estas preguntas es lo que ha llevado a algunos fÃsicos a concebir teorÃas modificadas de esta área de la fÃsica.
Cuando se mide la posición de la partÃcula, el resultado no se puede predecir, lo que implica que el cambio de la función de onda introduce un aspecto aleatorio o estocástico. (Foto: @NASA)

Otras teorÃas
De los trabajos de Philip Pearle, Giancarlo Ghirardi, Alberto Rimini y Tullio Weber en la década de los 70, y de los de Roger Penrose y Lajos Diosi en la década siguiente, surgieron teorÃas en las que no se necesitan observadores para que ocurra el colapso de la función de onda, pues éste se da de manera espontánea.
Según la mecánica cuántica estándar, una partÃcula no tiene posición antes de la medición; la adquiere en el momento en que ésta se efectúa. Pero en las teorÃas modificadas, las cosas se comportan como si se automidieran y la función de onda se colapsa sin necesidad de que alguien externo haya medido la posición de la partÃcula.
“A esto se le conoce como colapso espontáneo. De acuerdo con estas teorÃas del colapso espontáneo, la tasa de automedición de un electrón es una vez en 10 mil millones de añosâ€, indica el investigador.
El interés de Sudarsky, Josset y Pérez por estas teorÃas surgió gracias a que, debido al problema de la medición, la teorÃa cuántica usual no se puede aplicar directamente al universo temprano porque en esos primeros instantes no habÃa ningún observador o aparato de medición.
Una caracterÃstica de estas teorÃas es que violan la ley de la conservación de la energÃa, por lo cual es muy difÃcil hacerlas compatibles con la relatividad general porque ésta implica la conservación local de la energÃa.
“Para resolver este problema recurrimos a la gravedad unimodular; en ella no se requiere la conservación de la energÃaâ€, señala Sudarsky.
En su estudio de la evolución del universo, Sudarsky, Josset y Pérez consideraron una pequeña violación de la ley de la conservación de la energÃa, y lo que encontraron fue que aparece algo que se parece a la energÃa oscura.
“Esto serÃa una posible respuesta a la pregunta de qué es la energÃa oscura, pero no estamos seguros de ella. Einstein nunca consideró la posibilidad de que la energÃa no se conservara. En el contexto de las nuevas teorÃas, esta violación de la ley de la conservación de la energÃa parece naturalâ€, apunta el investigador.

Sudarsky, Josset y Pérez están aplicando una de las teorÃas del colapso espontáneo en situaciones en las que no se habÃa aplicado antes, con la intención de resolver problemas que no se habÃan planteado con esos enfoques.
Otra razón para pensar en violaciones de la ley de la conservación de la energÃa surge de consideraciones acerca de la gravitación cuántica (una teorÃa que aún se busca y que unificarÃa la relatividad de Einstein con la teorÃa cuántica), las cuales llevan a sospechar que el espacio-tiempo es, en su nivel fundamental, un ente discreto o granular, en contraste con el continuo con que se le suele concebir.
En ese caso, tal y como argumentan los fÃsicos teóricos Fay Dowker, Joe Henson y Rafael Sorkin, es factible que aparezcan pequeñas violaciones en la conservación de la energÃa de las partÃculas. Estas violaciones serÃan el resultado de la interacción de las partÃculas durante su propagación en el espacio-tiempo con el mencionado ente granular. En estas condiciones, la gravedad unimodular aplicada al estudio de la cosmologÃa por Sudarsky, Josset y Pérez genera, una vez más, una energÃa oscura.