
Tras una vida de dedicación a su familia, la seí±ora García Morales rehacer su vida, lo que causó la injusta furia de su hijo quien quiera que viva sola lo que le quede de vida.
Por: Aníbal Díaz
Monclova, Coah.-Â Doí±a Francisca García Morales, una septuagenaria de la colonia Buenos Aires, seí±aló que teme por su seguridad ya que su hijo Enrique Rodríguez García durante toda la vida la ha insultado y tratado sin respeto, lo que nuevamente se repitió la noche de este miércoles.
Enrique vive junto a la casa de su progenitora, marcada con el número 2206 en la calle Eulalio Gutiérrez.
Hace un par de noches, el individuo se aproximó al pasillo que divide ambas viviendas y procedió a colocar unas tablas sobre las ventanas de la casa de su madre, argumentando que no quería verla, debido a que la adulta mayor tiene una nueva pareja.
Ante la afrenta hacia su hogar, doí±a Francisca reportó la situación a la Policía, cuyos elementos nada pudieron hacer dado que Enrique se atrincheró en su casa y los oficiales, por ley, no pueden ingresar a una vivienda sin permiso.
â(Mi hijo) no me deja vivir con mi pareja y no me lo admite aquíâ, seí±aló la afectada. âCuando trabajé, yo a todos mis hijos les compré un terreno, no sé por qué él me trata asíâ, aí±adió.
La entrevistada comentó que enviudó hace una década y hace poco comenzó una relación con el seí±or Edelmiro Barrón Vidales, situación que no le pareció a su hijo Enrique.
âDice que me tapó las ventanas porque âno quiere ver a una vieja puâ¦â, dice que soy una basura, que soy una mier⦠Si no me quiere ver, que tape sus ventanas, pero que no tape las míasâ, dijo.
Respecto a versiones que indicaban que Enrique la quería correr de su casa, doí±a Francisca aclaró que esto no ocurrió la noche del miércoles, sin embargo, seí±aló que ya alguna vez uno de sus vástagos -no estuvo seguro cuál-tenía planes de cambiarle la chapa de la puerta principal de su casa y los candados de su barandal y su portón, para que ya no entrara, lo que fue evitado por su hija Martha.
âDurante 48 aí±os cumplí con mi esposo, durante 48 aí±os nunca le fui infiel. Mi hijo (Enrique) me tilda de pu⦠pero puedo rehacer mi vida. íl no me ha pegado, pero le tengo miedoâ, acotó.
âMe gustaría que la Policía venga de vez en cuando, nada más para que vean cómo estoy⦠ya no quiero que (Enrique) me mortifique, pero tampoco quiero que me lo castiguen, porque es mi hijo y yo lo quiero con amor de madre, nada más quiero que me quite las tablas que pusoâ, concluyó.