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Seguidores del gobierno venezolano irrumpieron en el Palacio Legislativo. Cinco asambleístas fueron hospitalizados y los periodistas fueron obligados a abandonar el sitio.
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‘Secuestran’ al Parlamento venezolano; Maduro ‘presume’ armas

Seguidores del gobierno venezolano irrumpieron en el Palacio Legislativo. Cinco asambleístas fueron hospitalizados y los periodistas fueron obligados a abandonar el sitio.

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Autor: Superchannel
05 de julio de 2017 a las 22:40 · 649 Vistas · 2 min de lectura

Seguidores del gobierno venezolano irrumpieron en el Palacio Legislativo. Cinco asambleístas fueron hospitalizados y los periodistas fueron obligados a abandonar el sitio.

Por: AFP

Caracas, Venezuela.- Seguidores del gobierno venezolano hirieron ayer a siete diputados, tres de los cuales presentaron sangrado severo en la cabeza, al irrumpir violentamente en la sede del Parlamento controlado por la oposición, que permaneció unas nueve horas bajo asedio de oficialistas.

Con palos y tubos, un centenar de personas, algunas encapuchadas, entraron al Palacio Legislativo, donde se celebraba una sesión solemne por el Día de la Independencia, y detonaron bombas de estruendo en jardines y pasillos, creando pánico y caos.

Entre el humo de los explosivos, golpearon a los diputados y a otros funcionarios, y obligaron a periodistas a bajar sus cámaras y abandonar el sitio, sin que fueran contenidos por la Guardia Nacional.

Cinco de los asambleístas debieron ser hospitalizados, el más grave fue Américo de Grazia, que convulsionó y sufrió una gran herida en la cabeza.

“Esto no duele más que ver todos los días cómo perdemos el país”, declaró Armando Armas en una ambulancia con la cabeza vendada.

‘Un secuestro’

Manchas de sangre quedaron en las paredes. Para resguardarse, trancaron las puertas de algunos salones con alfombras y muebles. Varios vehículos sufrieron destrozos y algunos diputados quedaron con las ropas rasgadas.

El jefe legislativo, Julio Borges, calificó como un “secuestro” el asedio que hubo tras la incursión, que mantuvo encerradas a unas 350 personas entre legisladores, periodistas e invitados extranjeros hasta caer la noche.

Venezuela vive desde hace tres meses protestas que dejan 91 muertos, en las que los opositores exigen la salida del presidente Nicolás Maduro y rechazan su llamado a una Asamblea Constituyente, en medio de la devastadora crisis económica.

“No nos vamos a intimidar con estos actos de violencia. Aquí nadie se rinde contra esta dictadura. No nos vamos a soportar una Constituyente comunista”, dijo el vicepresidente legislativo, Freddy Guevara.

‘Clase apátrida’

Antes de la incursión, el vicepresidente Tareck El Aissami encabezó un sorpresivo acto en el hemiciclo junto con el jefe de la Fuerza Armada, Vladimir Padrino López, ministros y partidarios chavistas, para conmemorar la independencia.

“Estamos en las instalaciones de un poder que fue secuestrado”, dijo El Aissami al convocar a “los excluidos por el modelo capitalista y por esta clase política apátrida (oposición)” a ir al Parlamento a reafirmar su compromiso con la revolución.

Posteriormente, simpatizantes del Gobierno se apostaron frente al Legislativo, lanzando consignas contra los opositores y la fiscal general, Luisa Ortega, devenida en la mayor adversaria de Maduro tras años de línea oficialista.

Los incidentes ocurrieron mientras Maduro encabezaba un desfile militar por la fiesta patria, en el que se refirió a los sucesos del Parlamento como “hechos extraños”.

“Condeno absolutamente estos hechos, hasta donde los conozco. No voy a ser nunca cómplice de ningún hecho de violencia”, dijo Maduro sin admitir que quienes entraron al Legislativo fueran seguidores suyos.

Voces de condena

Borges dijo haber informado de lo ocurrido a países latinoamericanos, la Unión Europea, el Vaticano y la OEA. “Hay una condena mundial a lo que sucede en Venezuela”, aseguró.

“Es un ataque a los principios democráticos”, denunció Estados Unidos, mientras Mercosur lo consideró un “avasallamiento” del Ejecutivo sobre el Parlamento.

En octubre pasado, grupos chavistas entraron a la fuerza al hemiciclo, dejando también varios heridos. El propio Borges recibió el año pasado un botellazo en la cara cerca de la Asamblea.

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, condenó con energía los actos de violencia, a los que calificó como “inconstitucionales e ilegales”.

En una nota oficial, el diplomático uruguayo aseguró que el Gobierno de Nicolás Maduro “pretende instaurar la violencia institucional del Estado, en una guerra sucia contra el pueblo incluyendo uno o varios muertos por día, como si se tratase de una nueva normalidad”.

Esa situación, dijo Almagro, “no puede ser aceptada por nadie”, porque no se trata de temas de política “sino de valores y principios no negociables”.

Durante el desfile, Maduro exigió a la oposición condenar la violencia en las protestas y el ataque del 27 de junio, cuando un policía lanzó desde un helicóptero cuatro granadas contra el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas.

“Quisiera que la derecha condenara el ataque terrorista con bombas y balas, de un criminal que estamos buscando”, dijo el Presidente.

Más destrozos

Diputados de la oposición también denunciaron allanamientos y arrestos de varios jóvenes por parte de las fuerzas del orden en una zona del oeste de Caracas, donde militares y agentes del servicio de inteligencia, según el antichavismo, destrozaron parte de los edificios que registraron.

El legislador Richard Blanco, indicó en su cuenta de Twitter que decenas de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), se llevaron detenidos a jóvenes del complejo residencial Victoria y a otros dos de el Alto Alegre, ambos en la parroquia El Paraíso de la capital.

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