¿Te has preguntado por qué no existe el billete de 300 pesos?

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Los bancos deben evaluar los argumentos para utilizar billetes de diversas denominaciones

Por: EFE

Ciudad de México.- De acuerdo con datos de Banxico el 96 por ciento de la población acostumbra usar efectivo y el 46 por ciento prefiere pagar con billetes de baja denominación, el 36 por ciento con los de alta denominación y el 18 por ciento le es indistinto.

POR SIMPLE COSTUMBRE Y PRACTICIDAD

Las matemáticas no son nada sencillas en realidad y exponerse a nuevos números podría traer varias complicaciones, en especial cuando hablamos de dinero. Desde el siglo XX cuando las economías comenzaron a consolidar el uso del papel moneda, llegaron las denominaciones que siguen en la actualidad.

Los Bancos Centrales del mundo siguieron la tendencia y lo más común es utilizar la base 1, 2 y 5 para el dinero. Por practicidad, las economías del mundo solo utilizan el uno, dos, cinco, 10, 20, 50, 100, 200, 500 para valores de su moneda.

A partir de estos números se crean combinaciones fáciles de calcular y a las que nos acostumbran de pequeños al entender el mundo de los números en unidades, decenas y centenas. Si existieran nuevas denominaciones como el billete de 300, las cuentas serían más complicadas y poco prácticas.

Esto no significa que denominaciones extrañas, por así decir, no existan en el mundo. En Cuba sí existe un billete de tres pesos y cuenta con la imagen de Ernesto “Che” Guevara. Mientras que, en la Unión Europea, existió el billete de cero euros, el cual era utilizado como souvenir turístico para representar a cada país al no tener valor.

LA MÉTRICA-D UTILIZADA POR LOS BANCOS

Banxico explica que la determinación de las denominaciones se realiza con base en las necesidades de efectuar transacciones en una economía, como a la costumbre en la emisión de signos monetarios.

De esta forma, el dinero cumple un objetivo y mantiene su valor, con las denominaciones de bajo y medio valor utilizadas para efectuar transacciones cotidianas y por las empresas para dar cambio. Mientras que, las de mayor valor son utilizadas para pagar montos en transacciones de menor frecuencia y mayor cuantía como el pago de un servicio o crédito, así como para ahorro o reserva.

La elección de la denominación de los billetes se realiza por medio de una metodología, la llamada Métrica-D, en donde se analiza la estructura de las denominaciones en términos de los ingresos laborales en promedio de un país. Son 44 países en el mundo los que utilizan esta métrica, con la mayoría con seis denominaciones diferentes de billetes en circulación como es el caso de México.

De acuerdo con esta métrica, el salario o ingreso promedio se representa con la letra D y se deben considerar seis denominaciones de moneda y seis de billete. La moneda de menor valor debe ser mayor o igual que D/5000 y la de mayor valor estar entre 2D y 5D.

Para México, se consideraron los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que en 2017 marcaba un salario promedio de 237 pesos y un ingreso mensual de 7,608.87 pesos. Al cumplir la metodología, las denominaciones más bajas estarían entre los 5.1 y 12.8 centavos, mientras que los de mayor estarían entre los 512 y 1,280 pesos.

De esta forma, se eligieron nueve monedas y seis billetes que cumplen con los estándares de la metodología y que resulta adecuada para su uso.

En otro dato de Banxico, trimestralmente estima la denominación promedio en circulación, que en el más reciente cálculo fue de 308 pesos. Esto significa que, sí existiera un billete que representara el promedio ponderado de todos los billetes en circulación, ese sería su valor. Su amplitud con el billete de 500 es de 1.6 y con el de mil es de 3.2, por lo que es similar a lo visto en otras economías del mundo. Algo complicada, pero la razón científica y matemática de porqué no veremos el billete de 300 pesos.

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