Soy inocente, clamaba Meño…

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    Nunca perdió la fe. Juan Manuel Riojas, el padre Meño para sus fieles, siempre se dijo inocente.

    Por Redacción

    Piedras Negras, Coah.- Nunca perdió la fe. Juan Manuel Riojas, el padre Meño para sus fieles, siempre se dijo inocente, incluso a unas semanas de su entrega a las autoridades.

    Afirmaba desconocer por qué un par de exseminaristas querían desacreditarlo, acusándolo de delitos sexuales supuestamente cometidos hace poco más de dos años.

    Incluso se sentía tranquilo porque, creía él, tenía el apoyo del líder de la Diócesis, monseñor Alonso Garza Treviño, quien al final de la novela prefirió lavarse las manos y dejarlo solo.

    Personajes muy cercanos al cura acusado y que prefirieron el anonimato, narraron en su momento que el año que pasó encerrado el ahora pederasta -hallado culpable por la justicia terrenal, siempre se mostró sereno y confiado en que todo terminaría en buen término para él, con el favor de Dios.

    Aunque es la primera vez en Coahuila que se declara culpable del delito de violación a un sacerdote católico, no es el primero en México.

    El sacerdote Carlos López Valdez fue condenado en marzo de este año a pasar 63 años en prisión por abusar sexualmente de un niño entre 1994 y 1998, sentencia ejemplar para este tipo de delitos cometido por un hombre de fe.

    Jorge Raúl Villegas Chávez, cura de la Diócesis de León, Guanajuato, fue hallado culpable del delito de violación calificada y abuso sexual en contra de dos niñas. El sacerdote fue detenido en febrero de 2017 y tras pasar un año en prisión en el área de indiciados, fue finalmente declarado culpable y sentenciado a 90 años y siete meses de cárcel.

    El vocero de la Arquidiócesis de León purgará 60 años, que es la pena máxima en Guanajuato. Por si fuera poco, le demostraron la paternidad de una niña.

    El sacerdote Manuel Ramírez, de San Pedro Garza García, fue acusado de abusar sexualmente de 13 menores de edad.

    El cura Nicolás Aguilar Rivera fue procesado en Puebla por abusar de al menos 60 niños. Aguilar fue enviado a Los Ángeles por el cardenal Norberto Rivera, pero tuvo que regresar a México tras ser acusado de violar a dos niños en Estados Unidos.

    El Vaticano le retiró de sus deberes clericales hasta 2017, mientras las autoridades poblanas aún lo investigan.

    Entrevistado vía telefónica, el exsacerdote Alberto Athié Gallo, quien ha pasado los últimos 20 años persiguiendo a curas pederastas, actualmente sigue tres casos de pederastia en San Luis, Tijuana y Oaxaca. Todos permanecen prófugos.
    Renunció a su ministerio en 2003 al enterarse que la Iglesia se opone a hallar la justicia para las víctimas abusadas por clérigos.

    Dijo no estar al pendiente del asunto de Piedras Negras, pero si el acusado fue declarado culpable es porque algo le demostraron.

    El sacerdote Riojas, porque todavía lo es aunque ya sin muchas “cualidades”, ha recibido el repudio de cientos de personas en todo el estado, quienes vía redes sociales manifiestan abiertamente el odio por “lo que hizo”.

    “Que se pudra en la cárcel”, “que pague el maldito”, “que se vaya al infierno”… innumerables comentarios despectivos contra el sacerdote, quien, siempre con temple inquebrantable como su fe, afirma que acatará los designios de la ley y del Señor.

    Por otra parte y sorpresivamente, decenas de fieles al cura se manifestaron pacíficamente apenas hace unos días durante una celebración religiosa, para brindarle su apoyo y repudiar a las autoridades a quienes tildaron de “injustas”.

    Dijeron que llevarán sus voces hasta El Vaticano para que intervenga a favor del primer padre hallado culpable de violación en Coahuila.

    Por su parte, el padre Ignacio Mendoza, párroco de Nuestra Señora de Lourdes en Torreón, vía telefónica manifestó que sólo Dios y los involucrados en el caso saben la verdad, pero ante todo hay que ser respetuosos de la ley.

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