Piratería, delito en expansión y que financia al crimen: ONG

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Derivado de esta actividad y el contrabando, muchos países pierden dinero por recaudación

Por: Grupo Zócalo 

La gente que compra productos de origen ilícito como la piratería o el contrabando está contribuyendo al financiamiento de las organizaciones criminales, además, en materia de salud, pone en riesgo a sus familias, por lo que las autoridades deben catalogar estos crímenes como problema de seguridad nacional, afirmó Alejo Campo, director regional de América Latina de Crime Stoppers International.

En entrevista con MILENIO para el Foro Contrabando y Piratería, Alejo Campos afirmó que el impacto de estas actividades ilícitas es cada vez más grande,
 porque esto ha ido creciendo a un ritmo importante en la mayoría de los países del mundo.

Alejo afirmó que comprando productos ilícitos se contribuye de manera directa al “financiamiento directo de las estructuras criminales, de las cuales nosotros nos quejamos en los lugares a donde vivimos. Nosotros contribuimos al comprar”.

El representante de Crime Stoppers, una organización no gubernamental que promueve que las personas proporcionen información anónima sobre actividades delictivas, señaló que atrás del crimen organizado existe un tipo de financiamiento a partir de commodities, “como el cigarrillo, medicinas, alcohol, entre otros, porque son muy fáciles de movilizar, tienen alta demanda y poca persecución de las autoridades”.

Campos explicó que derivado de estas actividades ilícitas, los países pierden más dinero por recaudación de impuestos legales.


“La sustitución del contrabando y piratería que está supliendo los productos legales hace que los gobiernos dejen de recaudar muchos dividendos”,
 dijo.

Explicó que Crime Stoppers está promoviendo todo el tema de que el abordaje al problema de la piratería y el contrabando sea multisectorial, multidimensional
 y entenderlo desde una perspectiva de seguridad nacional, económica, social y formativa hacia la población y a nivel de salud pública.

“Hay un impacto social y cultural. La gente ve hasta con buenos ojos el consumo de productos ilegales, de contrabando y sobre todo la falsificación de ellos. Los falsificados de algunas marcas cada vez son mejores y crean en la gente la necesidad de alcanzar determinados productos, obligando a buscar la piratería”, aseguró.

Campos destacó la necesidad de hacer una revisión de los marcos normativos, porque en muchos países se siguen aplicando normativas de aduanas que tienen 30 o 40 años.

Con información de Milenio

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