México debe hacer respetar protocolo de refugiado con Evo: Jeanine Áñez, presidenta interina de Bolivia

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La autoproclamada mandataria boliviana indicó que Morales se ha encargado de hacer ‘descalificaciones’ desde su llegada a territorio mexicano.

 Por: El Financiero 

El gobierno de Bolivia acusó al expresidente Evo Morales de avivar las protestas desde su exilio en México en contra de la autoproclamada presidenta interina Jeanine Áñez, quien anticipó que hará una presentación a la administración de Andrés Manuel López Obrador.

“México debe hacer respetar el protocolo de refugiado con Evo Morales”, aseguró Áñez y acotó que el exmandatario se ha dado a la tarea de “hacer descalificaciones”.

Morales recibió asilo político tras renunciar acorralado por las protestas sociales y la presión de las fuerzas armadas tras las elecciones calificadas de fraudulentas en las que buscaba un cuarto mandato.

“Hay que hacer conocer al Gobierno mexicano, eso no puede estar sucediendo. El expresidente está asilado, no puede hacer ningún comentario. Vamos a hacer las presentaciones que correspondan a través de la cancillería”, dijo el ministro de Obras Públicas, Yerko Núñez.

En una rueda de prensa en el Museo de la Ciudad de México, Morales llamó a un acuerdo nacional para pacificar a Bolivia con el apoyo de países “amigos” y señaló que está dispuesto a volver si el pueblo se lo pide.

Su partida no aplacó las protestas. Sus partidarios protagonizan manifestaciones con cortes de rutas en varias regiones para pedir el regreso de su líder. La violencia cobró 10 vidas desde que estallaron las protestas tras las elecciones del 20 de octubre, en las que la oposición denunció un supuesto fraude.

“Morales va a crearle problemas al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, incluso con la oposición mexicana. Desde México lanza críticas, amenazas al nuevo gobierno de transición, incluso da conferencias de prensa”, afirmó el analista y catedrático Jorge Dulón.

La oposición boliviana acusa al exmandatario de alentar las protestas de sus seguidores. “Está convulsionando desde el exterior. Se resiste a dejar el poder”, consideró Gustavo Pedraza, excandidato a la vicepresidencia en los comicios.

Primero fueron las protestas contra el supuesto fraude electoral, pero ahora los seguidores del exmandatario se movilizan pidiendo su regreso y rechazan la asunción de la opositora Jeanine Áñez, quien llamará a nuevas elecciones en tres meses.

Morales y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), mantienen intacto su poder en alcaldías, sindicatos y organizaciones indígenas que han controlado en los 13 años y 9 meses que el líder indígena estuvo en el poder.

Áñez, que se autoproclamó presidenta interina del país andino, parece tener el respaldo de la Policía, el Ejército y la Iglesia.

La vida regresó a la normalidad brevemente el miércoles en la mañana, horas después de que Áñez asumió el poder. Los opositores a Morales celebraron ondeando banderas nacionales antes de levantar muchos de los bloqueos instalados en carreteras de todo el país.

Los comercios enrollaron las persianas metálicas que los protegían de los saqueos y el transporte público volvió a funcionar con normalidad en La Paz.

Pero más tarde se desataron violentos enfrentamientos entre leales a Morales y la policía de la capital que se extendieron hasta bien entrada la noche. Los seguidores del exmandatario también salieron a la calle en la ciudad de El Alto, cercana a La Paz y un bastión a Morales, con la bandera indígena multicolor y cantando “¡Ahora sí, guerra civil!”.

En el centro de La Paz, los manifestantes arrojaron piedras, arrancaron placas de metal y tablones de madera de obras para usarlos como armas y algunos prendieron cartuchos de dinamita. Policías antimotines respondieron con gases lacrimógenos mientras aviones de combate rugían en vuelos bajos sobre la multitud en una demostración de fuerza.

Este es un indicio de los retos que enfrenta Áñez, que era una legisladora de segunda línea hasta que se hizo con la presidencia alegando que la partida de Morales creó un vacío de poder.

La senadora tiene que lograr reconocimiento, estabilizar el país y organizar nuevas elecciones en el plazo de 90 días.

“Si el movimiento social indígena ve esto como un esfuerzo de la vieja élite para restaurar el viejo orden en la sociedad boliviana, creo que ésta es la receta para un enorme conflicto político”, señaló Kenneth Roberts, profesor de Gobierno en la Cornell University en Ithaca, Nueva York.

Morales cambió la política de Bolivia, gobernada durante décadas por descendientes de europeos de tez más clara, al revertir la profunda desigualdad.

La economía creció con fuerza gracias a la suba del precio de las materias primas. Además, promulgó una nueva constitución que creó un Congreso con escaños reservados para minorías indígenas y permitió el autogobierno de las comunidades nativas.

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