Mendigan mineros en huelga por Napo

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Más de mil mineros de Tayoltita, Durango, llevan dos meses en huelga.

Los mineros de Tayoltita, Durango, llegaron a su situación actual tras dos meses de una huelga ordenada por el líder minero Gómez Urrutia, quien vive desde hace años en Canadá.

Por: Redacción

Monclova, Coah.- Bajo el liderazgo sindical de Napoleón Gómez Urrutia, más de mil mineros de Tayoltita, Durango, llevan dos meses en huelga y esto ha conducido a que estén recurriendo a pedir limosna entre la comunidad para subsistir, pero en cambio el seudo dirigente vive como rey en Canadá y con frecuentes viajes de placer a Europa al lado de su familia, por lo que es un peligro en Coahuila, dijo la Sección 147.

El secretario general Ismael Leija Escalante, expresó que adicionalmente otros 500 contratistas enfrentan el mismo problema, por lo que existe el riesgo de que Tayoltita se convierta en un pueblo “fantasma” al igual como sucedió en Cananea, Sonora; Sombrerete, Zacatecas; y Taxco, Guerrero, donde el 30 de julio de 2007, Napoleón Gómez Urrutia estalló simultáneamente huelgas.

Expresó que el problema es porque los empresarios de la compañía minera no accedieron a las extorsiones de Gómez Urrutia, por lo que entonces este ordenó colocar las banderas rojinegras, alegando que no está de acuerdo con un reajuste de 300 obreros.

Leija, mostró notas periodísticas de medios duranguenses donde se informa que los huelguistas adheridos a las secciones 21 y 22 del Sindicato Minero están recurriendo a la caridad pública para conformar despensas, por lo que la incertidumbre es total.

Detalló que la huelga estalló el pasado 15 de febrero, por lo que el conflicto está a punto de cumplir dos meses, al tiempo que existe desesperación de los trabajadores y sus familias ya que al no haber ingresos padecen hambre.

La empresa “Primero Compañía Minera” de capital canadiense se dedica a la producción de oro, plata y zinc y permanece laboralmente secuestrada por Gómez Urrutia, pero ahora se repite el escenario de pobreza y hambre.

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