La crisis de gobernabilidad en Venezuela

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A diario vemos la represión en las calles contra los miles de manifestantes; el número de muertos ha llegado a más de 60.

Por: Agencias

Ciudad de México.- Hace tres meses incursioné en el tema de la ingobernabilidad en Venezuela. Mencioné que la Organización de los Estados Americanos (OEA) había convocado los días 27 y 28 de marzo a dos sesiones extraordinarias en su sede en Washington para tratar la problemática que se cierne sobre Venezuela.

En la segunda sesión, se le presentó a la canciller venezolana Delcy Rodríguez la propuesta para su país de programar un calendario electoral, y además la liberación de los presos políticos. En dicha sesión, la ministra de Relaciones Exteriores calificó de “graves acciones injerencistas” que, a su juicio, se cometen desde la OEA contra Venezuela.

A partir de entonces, la actitud del presidente venezolano Nicolás Maduro se ha endurecido contra varias naciones que se han preocupado por la situación, contra la prensa que lo recrimina y contra la sociedad y partidos opositores.

Casi todos hemos escuchado en noticias o a través de compañeros de trabajo y amigos de la situación que se vive en Venezuela, de las protestas y la escasez de alimentos y medicinas o de que algunas empresas internacionales han parado la producción por falta de materias primas.

Pero, ¿qué está pasando en Venezuela? Quienes viven en dicho país, los analistas y la comunidad internacional han dicho que desde cualquier punto de vista la situación es “insostenible”.

Varios medios de comunicación han creído conveniente relacionar en una lista los puntos torales que marcan la crisis interna en Venezuela.

Sin numerarlos, mencionaré los más importantes, y que arrojan luz sobre lo que verdaderamente ocurre.

Hay una gran crisis social en la cual los venezolanos manifiestan, en sus redes sociales que están cansados de hacer largas filas para comprar azúcar, harina, leche, papel de baño, etc. Porque los detienen por la posesión de un teléfono celular, y no tienen como enterarse de lo que sucede en su país porque el gobierno censuró todos los medios independientes, y porque hay estudiantes presos solo por disentir.

El modelo económico de Venezuela ha dado de sí y, aunque en sus inicios dio resultados y hay que reconocer los beneficios sociales. Es momento de replantear nuevas alternativas.

El fallecido líder Hugo Chávez aumentó el peso del Estado en la economía nacionalizando empresas, centralizando el manejo de la hacienda pública, manteniendo los precios de alimentos, medicinas y otros productos.

De todos es conocida la crisis por la que atraviesa el petróleo, debido al exceso de oferta en el mundo y a que los grandes productores no han llegado a acuerdos concretos para congelar su producción.

El precio del petróleo pasó de valer 132 dólares por barril en julio de 2008 (el precio máximo en los últimos 15 años) a valer 49.19 dólares en días recientes.

La crisis de petróleo ha afectado a toda la economía global, pero la economía de Venezuela depende de esta fuente de energía, su salud financiera estaba en excelentes condiciones cuando el precio del crudo superaba los 100 dólares por barril.

En 2014 llegó a recibir 75 mil millones de dólares por la venta del crudo y los expertos predicen que este año solo recibirá 27 mil millones de dólares.

“Dios proveerá” fue la frase que utilizó Nicolás Maduro en enero de 2016 para hablar sobre el pago de la millonaria deuda externa.

El endeudamiento del Estado, según cifras del Banco Central de Venezuela, se ha incrementado a 46 mil millones de dólares, la cifra más alta en los últimos años. Entre la deuda externa, la interna y la de la filial estatal petrolera PDVSA asciende a un total aproximado de 300 mil millones de dólares.

Venezuela es un país que produce solamente petróleo e importa el resto de sus insumos y lo que consume. Aunque China ha financiado con préstamos a Venezuela para importar productos, la realidad es que el gobierno no puede pagar para importar artículos comestibles y los estantes de los supermercados están vacíos.

El propio desabasto genera el mercado negro, el contrabando. Esto detona inseguridad, paraliza la industria turística, la segunda entrada de divisas para el país.

El negocio del contrabando es opción para las bandas criminales, pero también para gente humilde o profesionistas que comercian en las fronteras desde gasolina, aves exóticas, juguetes eróticos, cangrejos, hasta alimentos básicos como el arroz.

“El presidente Nicolás Maduro, difícilmente terminará su mandato de seis años ante la aguda crisis económica del país”, dijo el nuevo presidente de la Asamblea Nacional en enero pasado, después de que la opositora Unidad Democrática ganara el 65 por ciento del Congreso.

Sin embargo, la salida de Maduro no ha sido posible por los mismos candados que ha puesto para que se aprueben reformas o su propia salida.

Las salidas de inversiones. En 2015, McDonalds en Venezuela se quedó sin papas fritas. Hace unos meses Coca Cola paralizó su producción de bebidas endulzadas debido a la carencia de azúcar, aunque continúa vendiendo bebidas dietéticas, coca cola light y cero azúcar.

Bimbo también es otra víctima de la falta de materias primas y en los últimos días es cada vez más complicado encontrar sus productos en Venezuela. Es conveniente recordar que en 2013, Hugo Chávez expropió la filial de Cemex y Gruma.

A principios del siglo 21, los países de América Latina dieron un viraje en busca de alternativas sociales que tuvieron en muchas ocasiones logros importantes en la reducción de la pobreza.

Sin embargo, a nivel de la región se ha demostrado que las reformas sociales deben ir de la mano de la transparencia, el combate a la corrupción y el empoderamiento de la ciudadanía,

Al llegar a este punto debe pensarse que la comunidad internacional debe mantenerse atenta a lo que está sucediendo y pronunciarse como han sido los casos de varios países, entre ellos México, España, los Estados Unidos.

Llegamos a la conclusión de que Nicolás Maduro y su gobierno enfrentan una crisis de credibilidad, porque “el sueño de la revolución bolivariana no está dando lo se esperaba”. La sociedad venezolana está muy desgastada y es urgente que pase algo que les ayude a resolver sus problemas.

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