Investigarán muerte de hija de presunta asesina de niño

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El padre adoptivo de la niña fue quien se encontró a la niña muerta.

Por: Agencias

España.- El 10 de marzo de 1996, una hija de la presunta asesina de Gabriel, Ana Julia Quezada llamada Ridelca se precipitó a través de una ventana con contraventanas desde un séptimo piso del edificio donde residía en Burgos. El padre adoptivo de la niña llamó al 091 informando del hecho y los servicios de emergencia y la Policía Nacional no tardaron en aparecer. Los agentes no llegaron a tomar declaración a la madre por sufrir “una fuerte excitación nerviosa”. Ana Julia había llegado a principios de los años 90 a Burgos procedente de República Dominicana y comenzó a trabajar en un bar donde conoció a un camionero burgalés, que fue quien se encontró a la niña muerta. Con este último, tuvo una hija que se encontraba en el domicilio en el momento en que se cayó su hermanastra a través de la ventana.

Según el atestado policial al que ha accedido en exclusiva El Mundo, los agentes pudieron “comprobar que en el interior del patio de luces de la vivienda, se encontraba muerta en posición decúbito supino con los brazos y las piernas flexionadas y abiertas, el cuerpo de una niña como de unos cuatro o cinco años, que vestía pijama color blanco con rayas color rosa, situada como a unos tres metros de la pared, y próximo al cadáver un muñeco de peluche de color azul, de los llamados ciempiés, observando cómo la ventana del piso séptimo se encontraba abierta”.

El padre adoptivo de la niña, que era fruto de una relación anterior de Ana Julia con un dominicano, manifestó a la Policía Nacional que “sobre las siete y treinta” de aquel día cuando se levantó, “se asomó a la habitación de sus hijas comprobando que la mayor no se encontraba en la cama”, por lo que se dirigió al cuarto de recreo de las niñas, “observando que la ventana de doble hoja y que da acceso al patio interior de la ventana estaba abierta”. A través de la misma, vio a su hija “tendida en el suelo del patio”.

Según su testimonio, el hombre bajó rápidamente al primer piso a través del cual se accede al patio y como no tenía la llave rompió la puerta delante de los efectivos de la Cruz Roja a los que había llamado para tratar de reanimar a su criatura.

El padre adoptivo también manifestó que tres semanas antes de morir la niña su madre Ana Julia se la encontró “desvanecida” cuando fue a despertarla para ir al colegio y fue trasladada urgentemente al hospital, quedando ingresada. Allí tras ser examinada no encontraron “nada anormal”.

Un funcionario de la Policía Científica se personó en el lugar de los hechos para hacer un reportaje fotográfico y el juzgado de guardia ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Anatómico Forense.

El padre adoptivo aseguró también a los agentes de la Policía Nacional que desconocía la hora en la que se acostaron sus hijas y la madre, a la que no tomaron declaración porque había sufrido “una fuerte excitación nerviosa”.

Se desconoce si en algún momento posterior se llegó a interrogar a Ana Julia. Lo que sí se conoce es que el caso se cerró como una muerte accidental. Ahora los agentes de la Guardia Civil quieren reabrir el caso después de su implicación en la muerte de Gabriel.

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