Estudian posibles restos de Sor Juana Inés de la Cruz

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Los restos son parte de un grupo de 207 esqueletos encontrados en el Ex Convento de San Jerónimo. La vestimenta y la edad a la que la persona murió hacen creer que se trata de Sor Juana.

Por: Agencias

Ciudad de México. En el año 2011 la antropóloga física María Teresa Jaén Esquivel recibió una muestra de lo que parecían ser los restos óseos de Sor Juana Inés de la Cruz. Hasta la fecha, la investigadora que estuvo a cargo del procedimiento para confirmar dicha teoría comenta que los resultados aún se desconocen.

La teoría parte desde su enterramiento “peculiar”; comentó Jaén Esquivel. Los restos, que estaban en un ataúd hecho de madera, fueron encontrados con un hábito de lana, vestimenta poco peculiar en la época entre las monjas, un medallón y los restos casi completos del rosario de los 10 misterios. Esto permitió pensar que era de una persona notable.

“La conformación de cráneo, que es la huella digital con la se identificó la edad, coincide con la edad de la muerte de Sor Juana, por lo que se puede pensar que son Sor Juana… aún no se tiene la certeza”, reafirmó.

Este descubrimiento forma parte de un estudio de 207 esqueletos encontrados en el Ex Convento de San Jerónimo (Siglo XVII), los cuales están recopilados en el “Catálogo de los esqueletos de las monjas del Ex Convento de San Jerónimo, Ciudad de México”, que fue presentado hoy en la Universidad del Claustro de Sor Juana.

El volumen cuenta con los comentarios de los investigadores Josefina Bautista Martínez y Daniel Juárez Cossío, con la moderación de la rectora Carmen López-Portillo Romano. Es editado por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Universidad del Claustro de Sor Juana.

La importancia de este catálogo radica en el número de sujetos que abarca y su estado de conservación. Casi todos los cuerpos fueron inhumados en sus respectivos ataúdes, con su ramo y corona de novicia, amortajados y cubiertos con algún lienzo para darles firmeza.

A través de 293 páginas, sus autores van dando datos arqueológicos de cada uno de los esqueletos revisados: la manera de enterrarlo, el dibujo in situ y el registro fotográfico en posición anatómica tomado después de la limpieza de los elementos óseos, además de algunas de sus características físicas sobresalientes, como la edad, el sexo y la descripción morfológica de las alteraciones observadas en los restos.

El catálogo contiene los datos arqueológicos de cada osamenta, que incluyen información general de las dos áreas donde fueron ubicados los entierros de las monjas: Estacionamiento o Casas 5 de Febrero (Juárez Cossío, 1989:17) y Coro Bajo, así como la profundidad en la que fueron encontrados, su orientación, clase, tipo, la posición y los objetos asociados directamente al esqueleto, incluyendo su dibujo in situ; además de algunos datos antropofísicos.

Dentro de la descripción se incluye el registro fotográfico de cada uno de los esqueletos, así como huellas de algunas patologías dentales sobresalientes.
El convento de San Jerónimo se hizo famoso en el siglo XVII porque en él vivió y murió la insigne poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz.

Sor Juana Inés de la Cruz falleció víctima de una epidemia el 17 de abril de 1695 y fue enterrada dos días después de morir. Debido a la fama que gozaba, se realizaron múltiples ceremonias luctuosas en su honor, a las que concurrió gran cantidad de personajes de esa época para participar en las misas de cuerpo presente y escuchar las oraciones fúnebres que en su honor escribió Carlos de Sigüenza y Góngora y leyó el canónico Francisco de Aguilar.

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