Estrés laboral y ritmo de vida provocan descuidos

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En el último año han aumentado las consultas en terapias relacionadas con los problemas derivados de la sobre exigencia.

Por: Agencias

España.– El ritmo de vida que llevamos, las demandas laborales y una exigencia personal excesiva acaban afectando a las familias y generando graves consecuencias personales en algunos casos.

Según Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta y directora de Coaching Club, “el ritmo de vida diaria incide en nuestros hijos y en el resto de personas que nos rodean. Un elevado nivel de estrés laboral, sumado a una inagotable lista de tareas dentro y fuera de casa acaba derivando en descuidos, problemas de salud y problemas familiares. Debemos saber parar en un momento dado y separar lo verdaderamente urgente y prioritario del resto de tareas que seguro que pueden esperar”.

Desde Coaching Club aseguran que en el último año han aumentado las consultas en terapias relacionadas con los problemas derivados de la sobre exigencia en las familias que ven cómo les cuesta conciliar la vida familiar y la vida personal.

Se trata de un ritmo frenético que afecta a la mayoría y que genera un incremento de la torpeza involuntaria. Contestar al móvil en un momento inoportuno, recibir mensajes con tareas y más tareas…, hace que el nivel de presión aumente y afecte a las responsabilidades más directas, en este caso, el cuidado de los niños ya la familia.

“Los pacientes acaban entrando en una dinámica de alienación de la que les es muy difícil salir por miedo y presión. Es una realidad frenética a la que cada vez nos cuesta más poner una pausa. Esto genera que también resulte más difícil centrarse en la vida familiar y en las responsabilidades más directas. Lo vemos a menudo en consulta con casos que afectan a la salud personal, a los matrimonios y a los hijos”, explica Rodríguez Orellana.

Estos problemas de falta de conciliación provocan una escala progresiva de deterioro que afecta a la familia, a las relaciones y, en el último extremo, al propio cuidado y a la salud. Se empieza de menor a mayor importancia:

—Discusiones por un mal día de trabajo

—Malhumor

—Descuidos de fechas importantes

—Perderse partidos de fútbol de los hijos

—Olvidar fechas importantes

—Olvidar un regalo para un cumpleaños

—Descuidos de niños en el colegio, en casa o fuera de casa

“Hay personas que perciben cómo el estrés diario al que están sometidos les lleva a cometer los errores y descuidos involuntarios más grandes. El día a día que se vive entre trabajo y familia hace que se acentúe esa torpeza involuntaria incluso entre las personas más cuidadosas. Cuando alguien está sometido a mucha presión, el menor despiste puede ser fatal, como hemos visto recientemente en el caso del olvido de la niña dentro del coche”, advierte la terapeuta.

Desde Coaching Club se hace especial hincapié en que la jornada laboral y la falta de conciliación, deriva en ocasiones en problemas respecto al cuidado de los menores, que son quienes acaban pagando las peores consecuencias. Ya no sólo por un despiste, sino con otros problemas familiares: discusiones, falta de cariño, búsqueda de culpables o incluso acaba en separaciones y divorcios.

“Todos estos conflictos hacen que los adultos acabemos convirtiendo en rutina determinadas tareas y las ejecutemos como meros robots. En cualquier momento se puede producir un despiste. Cualquier cosa que se salga de esa rutina puede pasar desapercibida para el robot y es cuando llegan los problemas o, como en este caso, la terrible desgracia”, insiste Verónica Rodriguez Orellana.

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