El ‘topo’ coahuilense que estuvo en Tultepec

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Con el ideal de ayudar a quienes lo necesiten, José Mónico Rivera participó en labores de rescate tras la explosión del polvorín.

Por Adrián Galindo

Saltillo, Coahuila.- Las explosiones ocurridas el 21 de diciembre en el mercado de San Pablito, en Tultepec, Estado de México, dejaron un saldo oficial de 36 personas fallecidas, 69 lesionadas y 9 más en calidad de desaparecidas.

Este domingo, las autoridades del Estado de México y de Tultepec dieron por terminadas las labores de búsqueda y rescate, así como la identificación de 4 cadáveres encontrados en el lugar, mismos que fueron entregados a sus familiares en plena víspera de Navidad.

VOCACIÓN DE SERVICIO

José Mónico Rivera Rentería es originario de Piedras Negras, Coahuila, y desde hace 7 años forma parte de la brigada internacional de rescatistas conocida como Los Topos Aztecas, aquellos que se conformaron tras el terremoto de 1985.

Cuando el mercado de San Pablito explotó, Mónico se encontraba en San Luis Potosí, donde desde hace varios años trabaja y radica junto a su esposa y sus tres hijos.

“Recibí una llamada de nuestro veterano, que es quien coordina las actividades que hacemos los topos, para que me trasladara hasta Tultepec, la verdad fue un poco difícil porque como voluntario uno depende de recursos propios para movilizarse, pero desde el primer día estuvimos ahí”, comenta el rescatista.

Un gasto fuerte con motivo de las fiestas decembrinas, o estar a mediados de quincena con los ingresos recortados, no fue suficiente para impedir que Rivera Rentería acudiera al llamado de su equipo.

“Encontramos prendas de ropa y de zapatos; había muchas estructuras colapsadas de los locales, y después comenzamos a encontrar restos humanos muy carbonizados”, relata el coahuilense.

Las brigadas de rescate entraban y salían de 3 a 4 veces por día, buscando personas con vida o bien restos humanos reportadas como desaparecidas, a pesar de que los riesgos de explosión seguían latentes.

“El fuego se apagó desde el primer día, el problema es que todavía hay muchos cohetes tirados en la zona y con el calor pueden estallar; eso le pasó a uno de los brigadistas de Cruz Roja que estaba con nuestro veterano, un cañon tipo ‘Hulk’, explotó y lesionó en un pie al brigadista”, cuenta.

LA OTRA REALIDAD

“La gente nos comentó que es la tercera vez que ocurre lo mismo, pero en esta ocasión el fuego si cobró vidas, la cifra oficial que se está manejando es de 36 personas fallecidas, y un hato de 69 lesionadas”, declara Rivera Rentería.

Los trabajos de búsqueda y rescate cerraron este domingo, aun y cuando todavía existen 9 personas en calidad de desaparecidas, de quienes se presume yacen carbonizadas entre los escombros del mercado de San Pablito.

Para los familiares y rescatistas que aún continúan en el sitio, la realidad es otra, pues de acuerdo con el reporte de una asociación que se dedica a apoyar a los afectados del siniestro, la cifra extraoficial de fallecidos podría ascender a casi 100 personas; tres veces más de las que han informado las autoridades.

“Nos comentaban que la cifra oficial es de 36 personas fallecidas, pero los topos no tenemos compromisos con el Gobierno ni políticos y podemos hablar libremente, esta asociación de apoyo tiene registros de 96 decesos, tres veces más de los que se ha estado informando”, explica.

Ese día tendría lugar un evento especial para los niños, pues un personaje infantil ofrecería un show especial, una firma de autógrafos y rifa de playeras, por lo que al menos 240 niños estaban convocados al mercado.

“Muchos de estos niños pudieron verse afectados, de hecho algunos compañeros del Estado de México lograron rescatar con vida a varias personas, con quemaduras de segundo y tercer grado”.

La jornada del rescatista voluntario duró al menos una semana, dejándolo prácticamente sin recursos para volver a su casa.

“Tuve que venirme de raid con unos traileros porque ya no tenía dinero, pero así es este trabajo, uno sabe cuando se va, pero no cuándo ni cómo se regresa”, confiesa.

NUEVOS RETOS

En San Luis Potosí donde radica, Mónico trabaja en una empresa como supervisor de seguridad, además de impartir cursos de primeros auxilios y RCP.

En su carrera ha visto de todo. Casos como el tornado de Acuña, Coahuila, o la explosión de una estación de Pemex, los cuales han definido su vocación de servicio a la sociedad, aún y cuando esto refiera todo tipo de peligros.

“Para mi familia es muy difícil, mi mamá nunca quiere que vaya, mi papá me apoya, pero tampoco quiere que vaya, de alguna u otra manera nos gusta mucho el servicio”, comenta.

El brigadista se sigue preparando para enfrentar nuevos retos. Es probable que tenga que trasladarse a Chile, para apoyar en una contigencia en ese país, todo con recursos propios y su voluntad inquebrantable.

“A una de mis hijas le da mucho gusto que me dedique a esto, ella se siente muy orgullosa de mí y platica en su escuela que pertenezco a una brigada, la verdad no busco ningún reconocimiento, es algo que hago porque alguien tiene que hacerlo, y espero seguir por muchos años más”.

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